miércoles, 7 de octubre de 2009

GRAN BRETAÑA

Deseos Sexuales
De acuerdo con las leyes inglesas, la homosexualidad masculina es un
delito, pero la homosexualidad femenina no lo es. Recientemente ha sido
aprobado un proyecto de Ley por el que se considera que la homosexualidad
masculina, cuando es practicada en privado, no constituye delito de nin-
guna especie.

Desde el punto de vista legal existen tres clases de delitos sexuales: asalto
sexual, homosexualidad y actos indecentes. La pederastia es una felonía,
lo cual significa que quienquiera que tenga noticia de que se haya cometido
un acto de sodomía, debe informar de ello a la policía. Si la falta ha sido
cometida con un menor, la pena puede llegar a ser de prisión perpetua.
El rasgo mas destacable del Wolfenden Raport (investigación oficial
realizada en 1957 acerca de los delitos sexuales, prostitución y homosexuali-
dad), consistió en proponer que se modificaran las leyes de forma que nin-
gun acto sexual cometido libremente y en privado entre individuos adultos
sea considerado como delito. Este informe y su propuesta dividieron a la
opinión pública inglesa y, tras muchas discusiones, la propuesta prosperó.

Existen, además, delitos sexuales de tipo subsidiario, en relación con e
W la solicitación homosexual pública, encubrimiento y mantenimiento de bur­
deles homosexuales. Existen también fuertes penalidades contra el chantaje
a causa de homosexualidad.

El número de homosexuales en Gran Bretaña se supone crecido, pero
no se conoce con exactitud. Kinsey, de quien ya se ha hecho referencia en
otro capítulo de este libro, estimó que el número de homosexuales exclusivos
en los Estados Unidos es un cuatro por ciento de la población blanca total. .
Por otra parte, de su investigación se desprende que un tercio de la población
masculina ha mantenido algún contacto homosexual pleno (es decir, hasta
llegar al orgasmo) durante su vida adulta, sin que esto signifique que tales
individuos sean homosexuales. Nos parece razonable, dada la similitud de
raza, lengua y cultura, esperar que el porcentaje no sea muy distinto en
Gran Bretaña. Sobre esta base puede calcularse que existe en Gran Bretaña
un millón, como mínimo, de homosexuales exclusivos.
Actualmente, en las cárceles inglesas los delincuentes sexuales son con-
siderados preferentemente como enfermos psíquicos y sometidos, en conse-
cuencia, a tratamientos de psicoterapia individual y de grupo.

U.R.S.S.

Muy interesante, sin duda, es presentar aquí el panorama del costum-
brismo sexual en la URSS. Cuando estalló la revolución marxista, en reali-
dad no había ni la mínima unidad doctrinal sobre la vida sexual, entre los
marxistas. Sólo se estaba de acuerdo en que el matrimonio de la sociedad bur-
guesa estaba echado a perder por la iníluencia capitalista, y en que, con la
supresión de la propiedad privada, tendría que desaparecer la explotación
humillación de la mujer por los matrimonios de interés, por la esclavitud
doméstica e incluso por la misma prostitución. Se trataba, pues, de separar
la economía del sexo. Se debía volver a una vida sexual natural y sencilla-
mente fisiológica. La intención era aceptable, pero insuficiente para fundar
sobre ella todo un Orden seXual.

Tanto Marx como Engels defendieron la monogamia; pero Engels no
creía que el amor durase igual en todas las parejas. El matrimonio, por lo
tanto, estaba condicionado a la duración del amor. Entonces, habría que
roceder al divorcio' así Se evitaba el osible v futuro adulterio. Lenin Se
declaró partidario de la monogamia. Pero luego, a partir de l924, la induS­
trialización y la colectivización hicieron que, por motivos laborales, los ma-
trimonios Se separasen y pasasen meses, y a veces años, Sin verse, lo que ori-
ginó el florecimiento de los concubinatos y, con la crisis de la vivienda, la
promiscuidad. El matrimonio pasaba una etapa de autodisolución. A par-
tir de 1927 la comunidad Sexual libre fue equiparada a la comunidad con-
yugal por la legislación matrimonial. El marido que vivía con otra mujer
no tenía que pedir su consentimiento, a efectos de divorcio, a su legítima
esposa, ni que hacer ningún complicado trámite. Bastaba una simple decla-
ración en la oñcina del registro. Semanas después, la esposa recibía una
comunicación oficial en la que se le hacía saber que su esposo se había divor-
ciado de ella. Este procedimiento era válido igualmente para la esposa que
quería divorciarse de su marido. La oficina del registro, tras una simple
demanda, se ocupaba ya de todo. Esta fue la célebre época de las "Tarjetas
postales de divorcio".

Esto condujo a una disminución extraordinaria de la natalidad y enton-
ces el Estado que, por razones internas de economía y eXternas de defensa,
necesitaba obreros y soldados, dispuso que el matrimonio tenía que ser algo
duradero. Así, en 1936 las oficinas del registro civil sólo podían convalidar
el divorcio cuando mediaba el eXpreso consentimiento de las dos partes.

También se gravaron las costas de los divorcios de una forma fiscal, pasando
de los 50 rublos para el primer divorcio a los 300 para el tercero. En 1944
el divorcio se hizo mucho más difícil, pues los gastos por tramitación subie-
ron a 2000 rublos, aparte la mala reputación que cobró entonces el indivi-
duo divorciado. Además, debía intervenir en el divorcio el Tribunal del
Pueblo.

La miseria que padeció Rusia en las postguerras condujo a una legisla-
ción tendente a la libertad de aborto. Pero, en el fondo, era una necesidad
de la mujer para obtener una total independencia y libertad. Querían el
embarazo libre, no impuesto por la acción del hombre. En 1920 quedó
autorizado el aborto en un país tan enorme como Rusia, con la única con-
dición de que fuese practicado por médicos y en los hospitales del Estado.

Este decreto estuvo en vigor 16 años. En 1936 se prohibió el aborto. En 1954
se suprimió la responsabilidad legal de la mujer embarazada en caso de aborto,
y en 1955, se anuló de nuevo la prohibición de abortar. En la exposición
de motivos de dicha decisión se hacía constar que el Gobierno no trataba de
estimular los abortos, sino, favorecer la maternidad. Pero que las medidas
tomadas en tal sentido, así como la conciencia de las madres rusas, hacía
ya innecesario que el Gobierno tomase decisiones coercitivas contra el aborto.

Toda madre era consciente de su deber. Actualmente, esta prohibido abor-
tar después de los 3 meses de embarazo.

La sexualidad en Rusia sólo es problemática cuando hay que elegir
entre procrear o abortar, o entre Seguir O no Seguir la determinada política
estatal sobre ello. El hecho en Sí de lo sexual esta desmitificado y deshuma-
nizado: es un acto fisiológico más, como podría ser el de sudar. La dialéctica
trimonios Se separasen y pasasen meses, y a veces años, Sin verse, lo que ori-
ginó el florecimiento de los concubinatos y, con la crisis de la vivienda, la
promiscuidad. El matrimonio pasaba una etapa de autodisolución. A par-
tir de 1927 la comunidad Sexual libre fue equiparada a la comunidad con-
yugal por la legislación matrimonial. El marido que vivía con otra mujer
no tenía que pedir su consentimiento, a efectos de divorcio, a su legítima
esposa, ni que hacer ningún complicado trámite. Bastaba una simple decla-
ración en la oñcina del registro. Semanas después, la esposa recibía una
comunicación oficial en la que se le hacía saber que su esposo se había divor-
ciado de ella. Este procedimiento era válido igualmente para la esposa que
quería divorciarse de su marido. La oficina del registro, tras una simple
demanda, se ocupaba ya de todo. Esta fue la célebre época de las "Tarjetas
postales de divorcio".

Materialista del marxismo no ve otra cosa en la conducta Sexual. Por lo tanto,
puede decir que el costumbrismo Sexual ruso es neutro y que su última
ğórlsideración es cuestión de reflejos, más o menos condicionados económi―
camente o políticamente.

lunes, 5 de octubre de 2009

U.R.S.S.

Muy interesante, sin duda, es presentar aquí el panorama del costum-
brismo sexual en la URSS. Cuando estalló la revolución marxista, en reali-
dad no había ni la mínima unidad doctrinal sobre la vida sexual, entre los
marxistas. Sólo se estaba de acuerdo en que el matrimonio de la sociedad bur-
guesa estaba echado a perder por la iníluencia capitalista, y en que, con la
supresión de la propiedad privada, tendría que desaparecer la explotación
humillación de la mujer por los matrimonios de interés, por la esclavitud
doméstica e incluso por la misma prostitución. Se trataba, pues, de separar
la economía del sexo. Se debía volver a una vida sexual natural y sencilla-
mente fisiológica. La intención era aceptable, pero insuficiente para fundar
sobre ella todo un Orden seXual.

Tanto Marx como Engels defendieron la monogamia; pero Engels no
creía que el amor durase igual en todas las parejas. El matrimonio, por lo
tanto, estaba condicionado a la duración del amor. Entonces, habría que
roceder al divorcio' así Se evitaba el osible v futuro adulterio. Lenin Se
declaró partidario de la monogamia. Pero luego, a partir de l924, la induS­
trialización y la colectivización hicieron que, por motivos laborales, los ma-
trimonios Se separasen y pasasen meses, y a veces años, Sin verse, lo que ori-
ginó el florecimiento de los concubinatos y, con la crisis de la vivienda, la
promiscuidad. El matrimonio pasaba una etapa de autodisolución. A par-
tir de 1927 la comunidad Sexual libre fue equiparada a la comunidad con-
yugal por la legislación matrimonial. El marido que vivía con otra mujer
no tenía que pedir su consentimiento, a efectos de divorcio, a su legítima
esposa, ni que hacer ningún complicado trámite. Bastaba una simple decla-
ración en la oñcina del registro. Semanas después, la esposa recibía una
comunicación oficial en la que se le hacía saber que su esposo se había divor-
ciado de ella. Este procedimiento era válido igualmente para la esposa que
quería divorciarse de su marido. La oficina del registro, tras una simple
demanda, se ocupaba ya de todo. Esta fue la célebre época de las "Tarjetas
postales de divorcio".

Esto condujo a una disminución extraordinaria de la natalidad y enton-
ces el Estado que, por razones internas de economía y eXternas de defensa,
necesitaba obreros y soldados, dispuso que el matrimonio tenía que ser algo
duradero. Así, en 1936 las oficinas del registro civil sólo podían convalidar
el divorcio cuando mediaba el eXpreso consentimiento de las dos partes.

También se gravaron las costas de los divorcios de una forma fiscal, pasando
de los 50 rublos para el primer divorcio a los 300 para el tercero. En 1944
el divorcio se hizo mucho más difícil, pues los gastos por tramitación subie-
ron a 2000 rublos, aparte la mala reputación que cobró entonces el indivi-
duo divorciado. Además, debía intervenir en el divorcio el Tribunal del
Pueblo.

La miseria que padeció Rusia en las postguerras condujo a una legisla-
ción tendente a la libertad de aborto. Pero, en el fondo, era una necesidad
de la mujer para obtener una total independencia y libertad. Querían el
embarazo libre, no impuesto por la acción del hombre. En 1920 quedó
autorizado el aborto en un país tan enorme como Rusia, con la única con-
dición de que fuese practicado por médicos y en los hospitales del Estado.

Este decreto estuvo en vigor 16 años. En 1936 se prohibió el aborto. En 1954
se suprimió la responsabilidad legal de la mujer embarazada en caso de aborto,
y en 1955, se anuló de nuevo la prohibición de abortar. En la exposición
de motivos de dicha decisión se hacía constar que el Gobierno no trataba de
estimular los abortos, sino, favorecer la maternidad. Pero que las medidas
tomadas en tal sentido, así como la conciencia de las madres rusas, hacía
ya innecesario que el Gobierno tomase decisiones coercitivas contra el aborto.

Toda madre era consciente de su deber. Actualmente, esta prohibido abor-
tar después de los 3 meses de embarazo.

La sexualidad en Rusia sólo es problemática cuando hay que elegir
entre procrear o abortar, o entre Seguir O no Seguir la determinada política
estatal sobre ello. El hecho en Sí de lo sexual esta desmitificado y deshuma-
nizado: es un acto fisiológico más, como podría ser el de sudar. La dialéctica
trimonios Se separasen y pasasen meses, y a veces años, Sin verse, lo que ori-
ginó el florecimiento de los concubinatos y, con la crisis de la vivienda, la
promiscuidad. El matrimonio pasaba una etapa de autodisolución. A par-
tir de 1927 la comunidad Sexual libre fue equiparada a la comunidad con-
yugal por la legislación matrimonial. El marido que vivía con otra mujer
no tenía que pedir su consentimiento, a efectos de divorcio, a su legítima
esposa, ni que hacer ningún complicado trámite. Bastaba una simple decla-
ración en la oñcina del registro. Semanas después, la esposa recibía una
comunicación oficial en la que se le hacía saber que su esposo se había divor-
ciado de ella. Este procedimiento era válido igualmente para la esposa que
quería divorciarse de su marido. La oficina del registro, tras una simple
demanda, se ocupaba ya de todo. Esta fue la célebre época de las "Tarjetas
postales de divorcio".

Materialista del marxismo no ve otra cosa en la conducta Sexual. Por lo tanto,
puede decir que el costumbrismo Sexual ruso es neutro y que su última
ğórlsideración es cuestión de reflejos, más o menos condicionados económi―
camente o políticamente.

viernes, 2 de octubre de 2009

La prostitución en España

Uno de los aspectos típicos de la vida sexual española es la abundantísi―
ma floración de la prostitución. No quiere esto decir, ni mucho menos, que
la prostitución sea privativa de España, pero si que goza en ella de un predi-
camento que no admite comparación con el de los restantes países del área
cultural occidental. Comentaremos ahora brevemente algunas de las carac-
terísticas de la prostitución en España.

En España la prostitución fue oficialmente abolida en l957. A pesar
de ello continúa siendo no sólo tan abundante como antes, sino más aún.

Las antiguas casas de lenocinio subsisten en la actualidad transformadas en
"meubles", mientras las prostitutas llenan ciertos bares, muchas veces situa­
dos en las cercanías cuando no al lado mismo del "meuble". Naturalmente,
se trata de prostitutas "libres", o sea sin ninguna clase de profesionalización
similar a la que disfrutaban antes de la abolición. Ello hace que su compor­
tamiento haya de ser extremadamente comedido, limitándose a permanecer
a la espera de que sea el futuro cliente quien entable conversación con ellas
para solicitar sus servicios. Lo cual no quiere decir, naturalmente, que en
algunos momentos y lugares no se relaje un tanto la Composttira que puede
observarse en los "scochts" situados en los distritos lujosos de las ciudades.

Aproximadamente el 80 por ciento de las prostitutas en España proceden
del servicio doméstico, es decir, son mujeres que, tras un período más o menos
corto de trabajo como chicas de servicio, han abandonado este por el más
productivo de la prostitución. Generalmente son inducidas a ello por una
amiga más "experimentada", que les habla de los grandes beneficios que
pueden obtenerse con esta profesión, y no podemos decir, ni mucho menos,
que desde el punto de vista económico las informaciones de dicha amiga
sean falsas. De todas formas, prácticamente en ningún caso tales mujeres
entran en la prostitución sin haber mantenido antes relaciones sexuales,
sino que las han sostenido ya anteriormente con uno o varios novios, y el
factor acostumbramiento que ello implica facilita el paso a las relaciones
sexuales profesionalizadas.

Una de las características de la prostitución en España, común en esto
a las otras naciones europeas, a diferencia de las africanas, asiáticas y de mu-
chas de las sudamericanas, es la casi total ausencia de una tercera persona
que obligue a una mujer a prostituirse para mediar en las ganancias, o que
de alguna forma explote a la mujer prostituida. En España la prostituta.
actúa como una profesional libre que se administra por sí misma Sus ganan-
cias, decide sus horarios y lugares de trabajo, etc. En su gran mayoría poseen
muy desarrollado el sentido del ahorro y, contra lo que suele creerse, no
acaban en la cárcel o en el hospital, sino que suelen agenciarse un porvenir
relativamente acomodado con el fruto dé sus ahorros. En Barcelona -—donde
hemos realizado un estudio en este sentido-- muchas de ellas llegan a adqui-
rir un piso en propiedad, mandan dinero a sus padres y pueden costear a
sus hijos colegios en donde reciben una instrucción muy superior a la que
ellas obtuvieron en su infancia.

La prostituta alcohólica, toxicomaníaca, homosexual, no pasa de ser
una excepción sobrevalorada por la leyenda. La existencia del hombre
"sosteneur"·— que obliga a la mujer a prostituirse para aprovecharse de
sus ganancias, así como de las asociaciones dedicadas a la explotación de las
mujeres, de tan firme arraigo en la mente popular, es en España prácticamente
nula. Como es lógico, tal vez algunas prostitutas tengan un amante que se
aproveche del influjo que tiene sobre ellas para apoderarse de su dinero,
pero de esto a las tenebrosas organizaciones dedicadas a la expoliación de
mujeres a las que se obliga a prostituirse, media un abismo. Tanto es así,
que de un grupo muestral de más de ciento cincuenta prostitutas de diversa
clase y condición social que hemos entrevistado personalmente, ninguna
adujo que jamás hubiera sido víctima de ninguna clase de explotación. Es-
ta declaración tiene tanto más valor Si se tiene en cuenta la tendencia de
estas mujeres a justificar su profesión con toda clase de argumentos inspira-
dores de lástima y compasión.

Tampoco la trata de blancas o explotación de menores, tan cara a la lite-
ratura melodramática y a los espíritus impresionables, tiene existencia en
España. Además, si algunas muchachas se han visto apresadas en las redes
de este comercio que, ciertamente, funciona en algunos países orientales,
se trata siempre de jóvenes ya predispuestas a ello y que no vacilan en acep-
tar el empleo que se les ofrece —-bailarinas, coristas, camareras— aun con
plena conciencia de lo sospechoso y arriesgado del asunto. Las ulteriores
protestas y denuncias a la policía son más bien producidas por el hecho
de que las gananciasno son tan substanciosas como se esperaba, y no porque
la realidad del empleo se les ofrezca como algo imprevisto e inaceptable.

Nadie puede afirmar en serio que a una muchacha que desee ganar su vida
honestamente se le ocurrirá aceptar, por mediación de un individuo acerca
del cual no existe ninguna garantía razonable, un empleo para ir a actuar
de bailarina ~—-la mayoría de las veces sin tener idea del baile—— en un café
cantante de Estambul, pongamos por caso.

La razón por la que estas ideas acerca de la explotación de la prostituta
y la trata de blancas han calado tan hondo en la mente popular, reside en
la 1nayor fuerza de penetración que poseen los productos de la fantasía sobre
la realidad pura y escueta.

En las grandes ciudades, Madricd, Barcelona, Valencia, Sevilla, etc., la
prostitución ha aumentado extraordinariamente, adoptando varios sistemas
de entrar en contacto con el cliente, aunque predomine el de los bares que
todo el mundo conoce y el de los barrios antiguos. La prostitución en España
tiene diversas categorías: la ínfima, que presenta mujeres de 50 años y mas,
con unas tarifas muy bajas; la de nivel medio, frecuentada por la burguesía,
con tarifas superiores a las 200 ptas., y la superior, que es practicada por
chicas jóvenes y refinadas, cuyas tarifas oscilan entre las 800 y las lOOO ptas.

Este tipo de prostitución tiene s us centros en las zonas residenciales y en los
llamados bares americanos.

Despues. y de una forma mas velada, estan las que tienen una clientela
fija y menos fija; se prodigan muy pOCO, aunque sean laS qu€ piden en ma-
yoría beneficios. Suelen recibir a sus clientes bien mediante la cita telefó-
nica y en su apartamento, a unaS horas acostumbradas. También existen
las que se disfrazan bajo el nombre de "chicas de barra" en algunas cafeterías
y algunas vicetiples de conjunto de los espectáculos de variedades..

En Barcelona existe una prostitución especial, de la más baja catego-
ría, en la zona llamada "Tierras Negras", en la ladera de la montaña de
Montjuich que mira al mar, y que es un sector muy parecido al milanés
de la "fossa dei leoni".

Mucho auge ha adquirido en España la homosexualidad, sobre todo la
masculina. En Barcelona v Madrid existen bares especializados en lugares
céntricos, aunque también tienen sus puntos de reunión como son, por ejem-
plo, en Barcelona, la plaza de Cataluña, el Paseo de Colón, la Rambla de
Santa Mónica, etc.

Ahora bien, donde más tipismo hay dentro de la panorámica del cos-
tumbrismo sexual hispano, es en los contactos eventuales entre el español
v la extranjera, durante los meses de verano y en todos los centros turísticos
de la nación, sobre todo en los marítimos. Ya existe un vocabulario especial
de esta situación: el "plan", el "ligue", el "picador", "ir de pica", etc. El
centro piloto está, indudablemente, en Mallorca, y en segundo lugar, posi-
blemente en la Costa Brava.

En Mallorca ello ha sido causa de la presentación de graves problemas
en las relaciones afectivos entre chico y chica baleares, ya que incluso entre
novios había, durante los meses turísticos, muchas iníidelidades, lo cual
generaba en la chica un hondo resentimiento. La muchacha balear se con-
sidera un poco abandonada durante estos meses, o como mínimo, postergada,
durante la época de recuperación del chico en los meses no turísticos, le
hace sentir sus resentimientos comportándose con él de forma más o menos
conflictiva.

Estos hechos son muy sintomáticos y cabría buscar soluciones muy pen-
sadas y maduradas. El hecho es muy normal, por otra parte, si consideramos
la represión sexual que ha pesado sobre nuestro país durante tantos años.

Ahora hay una masiva liberalización y, por ende, surgen a menudo los he-
chos exagerados; o sea, los contra­tabú. Cuando se vuelva a una normal
integración del sexo en lo personal, estas situaciones de emergencia remitirán
y se llegará a un buen equilibrio.

La doble moral Sexual

Lo expuesto últimamente nos lleva como de la mano a considerar el
problema de la doble moral sexual que encuentra en España su más legíti-
mo representante. Se entiende por doble moral sexual el hecho de aplicar
una distinta medida para juzgar el comportamiento sexual de los hombres,
por una parte, y de las mujeres, por otra, así como para decidir lo que a
unos y a otros debe ser permitido y prohibido.

Aun cuando desde un punto de vista puramente teórico todos estarían
de acuerdo en que la moral sexual es la misma para ambos sexos, no cabe
ninguna duda de que, en el momento de pasar a la práctica, las cosas no se
ajustan a este punto de partida. Mientras a la mujer se le exige una irrepro-
chable virginidad antes de llegar al matrimonio, y una fidelidad a toda prue-
ba una vez dentro de él, nuestra sociedad sabe perfectamente, aun cuando
intenta fingir no saberlo, que son escasísimos los hombres que contraen
matrimonio sin haber mantenido relaciones sexuales, y sabe también que
muchos de los hombres casados sostienen relaciones extramatrimoniales.

La mayor parte de los padres que se opondrían con todas sus fuerzas a
que un hijo suyo contrajera matrimonio con una muchacha de la que su-
pieran había tenido contactos sexuales con otros hombres, no vacilan en
entregar su hija a un hombre del que, con gran frecuencia, saben o pueden
sospechar que ha conocido sexualmente otras mujeres antes de llegar al
matrimonio. Así mismo, nuestra sociedad juzga muy distintamente al hombre
que comete adulterio que a la mujer cuando cae en la misma falta. El hecho
es bastante conocido para tener que insistir sobre él.

En relación con este mismo punto, cabe recordar el desprecio y las difi-
cultades con que deben enfrentarse las madres solteras, tanto en el Orden
puramente particular como en el social y legal. Desprecio y dificultades
que, desde luego, no tienen igual en ningún otro país del área cultural occi―
dental, en donde la madre soltera goza casi de la misma protección y consi-
deración legal y social que la casada.

ESPAÑA

En España, el costumbrismo sexual ha experimentado una evolución
extraordinaria en estos últimos años. Antaño sólo podía citarse el mundo,
siempre limitado, de la prostitución y el escándalo de algún que otro adulterio.

Actualmente, el turismo y el aumento paulatino del nivel de vida han con-
movido la panorámica de la moral sexual_española. La juventud no tiene
prejuicios y se ha liberado de muchas actitudes antes tradicionales. El tabú
sexual ha iniciado su retirada y, como lógica reacción, ha aumentado la
diversidad y la extensión del costumbrismo sexual.

Hasta hace muy pocos años, y de ello existen aún más que abundantes
huellas, la sexualidad era considerada en España como un tema totalmente
intocable. Freud, a quien la Ciencia debe el reconocimiento de la impor-
tancia que la sexualidad posee en la vida psíquica del hombre, y de cuya
obra partió el actual impulso de las investigaciones Sexológicas, era consi-
derado por muchos poco menos que la encarnación del espíritu del mal.

Hace aún no más de diez o quince años era frecuente leer en periódicos,
revistas y libros, dedicados a los no especializados, con motivo de la crítica
comentario acerca de alguna película, obra teatral, teorías científicas,
etcétera, manifestaciones no ya Sólo despectivas sobre la obra freudiana,
sino en las que incluso se daba por supuesto que su vigencia había pericli―
tado por completo, y ello precisamente en la época en que en toda América
y después en Europa, comenzaba el más formidable empuje del movimiento
psicoanalítico. Aun hoy, gran parte de las esferas de la ciencia oficial espa-
ñola permanecen impermeables al psicoanálisis, siendo esta resistencia, pro-
bablemente, debida a la impresión de que el psicoanálisis se ocupa excesiva-
mente de los asuntos Sexuales.

Por otra parte, no se han realizado aún investigaciones científicas de tipo
estadístico sobre problemas sexuales, tal como vienen practicándose desde
hace ya muchos años en otros países. Este tipo de investigaciones son miradas
en España con gran recelo, y probablemente es aún necesario que la menta-
lidad de las gentes se modifique bastante antes de poder iniciarlas.

Sin embargo, ello no quiere decir que, dejando aparte la sexología como
ciencia, el tema sexual sea en España menos frecuente que en otras nacio-
nes, por lo que se refiere a la sexualidad como tema de conversación coti-
diana, chistes, etc. Por el contrario, las conversaciones, expresiones y giros
sexuales del lenguaje son, en ciertos ambientes, extraordinariamente frecuen-
tes. Esto, a cuya causa nos referiremos después, es tal vez uno de los motivos
que dificultan las investigaciones científicas de la sexualidad en España, ya
que es difícil tomar en serio, como objeto de estudio o investigación, aquello
que se halla diariamente en la boca de muchos como interjección o como
objeto de chanza y pasatiempo.

ITALIA

En Italia, el costumbrismo sexual más notable es un nuevo tipo de pros-
titución industrializada que ha surgido a los ocho años de la "ley Merlin".

Según las estadísticas más recientes, actúan en Italia un millón de prostitu-
tas, l00 000 de las cuales están en Roma. Suele creerse que una gran mayoría
de las prostitutas romanas Sigue trabajando mediante la técnica del "paseo"
por ciertas calles ya conocidas; pero la realidad, no siempre es ésta. Actual-
mente, la mayoría de ellas no Sale de casa, porque tienen teléfono. El timbre
ha sustituido ventajosamente al guiño de conformidad de la prostituta Soli-
citada en la calle por el eventual cliente. Las busconas se han transformado
en masajistas. De todas maneras, quedan un no escaso número de busconas,
pero se han alejado de la ciudad y de sus calles y han hecho acto de presen-
cia en las carreteras de la periferia urbana, en donde pueden camuflarse
mucho mejor. Este tipo de mujeres constituye la prostitución de más bajo
nivel y se calcula que hay en Roma 6000 de ellas.

Existen diversos tipos de prostitución que operan en medios insospe―
chados. Por ejemplo, las jóvenes prostitutas que buscan a sus clientes entre
las multitudes. Esta especialización profesional esta favorecida enormemente
por la vasta difusión de los deportes de masas. En los grandes partidos,
neralmente hay unas 2000 prostitutas mezcladas entre la multitud.

Ultimamente ha experimentado un gran incremento la Categoría de
prostitutas viajeras: son las que van de una Ciudad a otra, siguiendo un iti-
nerario fijo. Otra categoría, prácticamente nueva es la de algunas que
únicamente tienen su campo de trabajo en los constantes viajes, bien de tren
o bien de avión. Las primeras consiguen sus clientes entre los amigos de
viaje ――­l2l1"gOS viajes, (ZOU pOCZlS p21I`3.d2lS, por eje,mplo de norte 3.
versa—, para lo cual aprovechan el tiempo que les da el largo camino a
través de las innumerables estaciones que jalonan las líneas férreas italianas.

Las segundas, realizan de dos a cinco viajes aéreos al día, cumpliendo su
cometido en los moteles que hay cerca de los aeropuertos o en los hoteles
diurnos de los mismos. Hay veces que no salen del aeropuerto en mucho
tiempo. Las tarifas de estas prostitutas son muy elevadas, pero la edad y la
"clase" compensan el precio. Sólo entre Fiumicino y La Malpensa parece
que actúan un centenar de estas prostitutas aéreas. Tienen amigos fijos, con
los que se citan periódicamente por razones de °°neg0cioS°°.

Durante 1966 tuvo mucho auge la prostitución en los cruceros náuticos,
sobre todo en las cortas travesías (de l5 a 20 días). Su centro de actividades
está en Génova v las principales sucursales en Venecia, Nápoles v Palermo.

El conjunto de este tipo de prostitutas arroja un total de 3000, v sus ganancias
por crucero casi nunca son inferiores a los 2 ó 3 millones de liras.

Otras prostitutas encuentran sus clientes en los congresos científicos,
médicos, culturales, publicitarios y comerciales. Estas muchachas se docu-
mentan previamente utilizando las revistas especializadas en los temas del
congreso al que piensan asistir, compran los diversos boletines financieros
de las cámaras de comercio e industria, y están al corriente de los congresos
anunciados en el curso del año. A esta misma categoría pertenecen las que
no se pierden ni un festival cinematográfico o de la canción, o las que acu-
den a las ñestas de concesión de premios literarios o artísticos. También
visitan los salones internacionales del automóvil.

Hay en Roma asimismo otro tipo de prostitutas llamadas "mimetizzate"
fcamuíladas) que operan bajo la tapadera de una profesión nada soSpe—
chosa: pueden ser empleadas, mecanógrafas, encargadas de grandes alma-
cenes, vendedoras en "boutiques", etc. Las prostitutas motorizadas de Roma
son unas 3000 y están ñchadas por la policía una a una. Son las que prac―
tican la búsqueda utilizando sus coches, generalmente a lo largo de la Via
Salaria.

Ôtro ípmbićxmä que presenta en este aspecto la ciudad de Roma es el de
los homosexuales: en un solo año, la policía ha detenido y encarcelado a
1660. Además, la relación homosexual ha servido de vehículo insospechado
de todas las enfermedades venéreas. l\luchos jovencitos ——principales víc—
timas de los homosexuales- están contagiados sin saberlo. Abunda mucho
la prostitución homosexual.

En Milán también se ha apreciado un aumento de las enfermedades
venéreas. Desde l058 hasta hoy han aumentado en la proporción del 78%
extendiéndose más especialmente entre la clase obrera. En Milán se calcu-
lan cerca de 30 000 prostitutas y, según Ducrey, un 25 ‛Ž/Ò de ellas presenta
problemas venéreos. Las prostitutas fichadas se elevan a 6000; las flotantes
han escapado al recuento y las camufladas llegan a l5 000. Se cuenta una
prostituta por cada 200 habitantes. En häilán, la prostitución ha invadido
la ciudad.

El horario de la prostitución milanesa es completo. Por la mañana tra­
bajan las veteranas del oficio (sobre los 45 años). Se trata de un turno po-
pular, tanto por las tarifas como por la brevedad del contacto con el cliente.

Los clientes de este turno son de las más diversas procedencias de la escala
social (soldados, obreros, emigrantes, empleados, viajantes, gente que va
de paso, etc.). Sobre las dos de la tarde empieza el turno de los ricos: entran
en escena las "taxi―girls", así como la organización de las llamadas o de las
citas telefónicas.

Un millar de prostitutas se apostan cerca de la estación central, o en
algunos rincones de los grandes pasillos de dicha estación (il Cordusio, il
Cadorna, por ejemplo) y realizan turnos espaciados. Esta industrialización
de la prostitución, correspondiente al "boom" milanés, ha hecho que la más
elemental higiene de los actos proxenéticos fuese suprimida en pro de la rapi-
dez y la atención al mayor número posible de clientes. Existen también las
prostitutas que rebasan los 60 años: son las que frecuentan la famosa zona
llamada "fossa dei leoni", en el sector del parque de Milan, que es una espe-
cie de largo y oscuro declive que se halla más o menos en el centro de dicho
parque. Estas viejas prostitutas son llamadas, en el argot milanés, "barbon­
cine" (las barbudas). Generalmente se trata de pobres alcoholizadas que
pretenden enmascarar de este modo el horror de su vida.

Pero, lo más asombroso de la prostitución milanesa esta constituido por
el gran número de chicas de buena familia que se dan a la "vida", y por el
elevado porcentaje de menores que en los últimos 5 años han incrementado
en un 90 0/0 el número de las flotantes. Este fenómeno esta ligado a la mayor
libertad que actualmente goza la juventud europea, sumado a la promiscui-
dad sexual y al señuelo de la facilidad de las ganancias que les permiten
pagar unos caprichos que de otra forma serían inasequibles para ellas.