También ha tenido mucha importancia en la literatura erótica actual
el "Ulises", de James Joyce, uno de los primeros ejemplos del fetichismo
en la literatura. Aparte de esto, "U1ises" es también un compendio de ano-
malías sexuales.
A principios de siglo empezaron a difundirse las obras de Pierre Louys,
nacido en 1870 en París y muerto en 1925. Sus temas, tratados con una epi-
cúrea ñnura, estaban siempre referidos a la antigüedad clásica, excepto
algunos de costumbrismo español ("La Mujer y el Pelele") y a veces fábulas
grotescas ("Aventuras del Rey Pausolo"). Pero las obras más conocidas de
Pierre Louys son "Afrodita" y "Las canciones de Bilitis". Su literatura im-
plicaba, por su referencia a la vida griega clásica, un acusado erotismo paga-
nizante que hizo famosas estas obras del autor francés.
En 1907 nació en Roma Alberto lyloravia (su apellido verdadero es Pin-
cherle), considerado actualmente como uno de los escritores europeos de
primera fila. Este autor publicó una novela, "La romana", que esta narrada
en primera/ persona, en la que una prostituta relata todas sus aventuras
y desventuras. Sobre esta misma temática, aunque montada de forma dife-
rente, se constituyó la novela de Gerard Avelane "En el umbral del reino".
Sobre temas eróticos de la antigüedad clásica griega se han estructu-
rado diversas novelas actuales muy difundidas. Entre ellas sobresale "Safo",
de Alexander Kirslov, que cuenta en forma novelada la biografía y los amo-
res de Safo de Lesbos.
La homosexualidad masculina tiene actualmente una gran importancia
en el fondo cultural de Ôccidente y no podía faltar como tema literario.
Son muy conocidas dos obras sobre este tema: una de 1\/Iaxence van der
Meersch, "La máscara de carne", y otra de Stefan Zweig, "Sendas equí-
vocaS".
Incluso el problema de las "amistades particulares", es decir, de las amis-
tades que se establecen en los internados en plena edad afectivamente indi-
ferenciada, cuando las fronteras entre amor v amistad son muy tenues
anda liberada una gran dosis de erotismo, ha tenido eco en la expresión literaria
a través de Roger Pevrelitte quien, bajo ese mismo título de "Las Amis-
tades Part1culares", presenta el problema que supone el mutuo enamo―
ramiento de dos colegiales de l2 y l4 años en un internado regido por reli-
giosos. La obra describe la situación con una gran profundidad y con una
especial captación de los mínimos detalles psicológicos de los protagonistas.
Finalmente odemos citar la obra de Erskine Caldwell norteameri―
cano que renueva el realismo erotico de las obras de Balzac y que se vio
enredado en un proceso debido a su novela mas difundida, "La Chacrita
de DioS", que ha sido traducida a 2l idiomas, publicada en 26 países, v de
la que se han vendido en Estados Unidos más de 9 millones de ejemplares.
Esta obra narra la vida de una familia que vive en un ambiente deshuma-
nizado y que no presenta trabas a ningún apetito, surgiendo, por lo tanto,
violencias, bajezas, escenas de gran crudeza erótica v un Sin fin de contra-
tiempos que explican los más diversos comportamientos.
Creemos que con esta visión panorámica de la prosa literaria sobre lo
sexual hay ya bastante para justificar el epígrafe de este apartado. De todas
maneras puede ser un adecuado complemento citar lo que en el campo
de lo poético se ha producido en torno a la temática Sexual. Los poetas han
forjado siempre los cantos amorosos de la raza y, al hacerlo así, han trazado
senderos naturales y obligados para la evolución sexual. El joven que al vol-
ver a su casa después de ver a la novia va tarareando por el camino una
canción o una estrofa de matiz amoroso o erótico, no hace más que adaptar
una antigua fórmula poética para expresar un sentimiento que en el todavía
es caótico.
Pero la poesía —-y entendemos por tal no sólo los versos, sino también
la prosa de forma y espíritu poetico—·- Se ha ocupado muchas veces de ano-
malías sexuales y las ha hecho mas aceptables al darles un valor estético.
Así, por ejemplo, desde la lírica de Safo cantando la homosexualidad feme-
nina v los "Dialogos" de Platón enalteciendo la homosexualidad masculina,
hasta la obra de Wilde defendiendo esteticamente la homosexualidad, pa-
sando por los sonetos homosexuales de Shakespeare, tenemos toda una línea
histórico-poética dedicada a socializar el hecho de la homosexualidad lo-
grando actualmente en algunos países este propósito o por lo menos dando
al problema de la homosexualidad un giro más humano.
Respecto a la sexualidad, varios poetas actuales han pretendido colocarla
en un plano libre, lejos de las enormes represiones que ha sufrido hasta nues-
tros días. De estos poetas podemos citar a Edna St. Vincent Millay, Arturo
Davison Ficke, Donald Evans, Robinson jeffers v, sobre todo, a Walt Whit-
man. Este poeta es la ñgura capital de la lírica norteamericana y ha ejercido
enorme influjo en la evolución de la poesía universal. Wlhitman quiso liberar
a la sexualidad. y, en general, a todo lo que hay de mas vivo en el hombre,
de las represiones e hipócritas gazmoñerías de las sociedades puritanas y
superconvencionalistas, en realidad podridas por dentro y obsesionadas por
el sexo. La obra cumbre de este autor es "Canto a mí mismo", parte de su
único libro "Hojas de Hierba", que fue creciendo en extensión desde su
primera edición en 1855 hasta la última, publicada a principios de siglo.
Como Baudelaire, es poeta de una sola obra. En el "Canto a mí mismo"
están contenidos su doctrina y su mensaje. Es significativo este fragmento:
"En todas las edades el mundo ha dispuesto sobre lo bueno v lo malo.
Pero yo que conozco la correspondencia exacta
v la imparcialidad absoluta de las cosas,
no discuto;
me callo
y me voy a bañar al río para admirar mi cuerpo.
Hermoso es cada uno de mis órganos y de mis atributos,
y los de otro hombre cualquiera sano y limpio.
No hay en mi cuerpo ni una pulgada vil;
nobles son todos los átomos de mi ser
y ninguno me es más Conocido que los otros.
...........
La cópula tiene el mismo rango que la muerte."
Desde entonces, casi todos los poetas actuales han dedicado a lo erótico
arte de su obra literaria. La literatura desde siem re ha venido resentando
a la conciencia cultural de las entes la humana roblematica de la seXual1―
dad, normal o patológica, y muchas veces ha servido como estímulo y 3Cl- '
cate a la misma ciencia: la intuición se ha anticipado a la reflexión.
jueves, 29 de octubre de 2009
miércoles, 28 de octubre de 2009
LITERATURA Y SEXUALIDAD
Bajo este epígrafe consideraremos toda una Serie de manifestaciones de
la literatura actual cuyo objeto es presentar a la conciencia cultural los más
candentes problemas que surgen de la sexualidad tanto en la esfera de lo
normal como en la de lo patológico. La sexualidad no sólo es tema de estudio
científico y de investigación, sino que también es susceptible de una expre-
sión estética en la que Se ocupan las letras y las artes desde los mas remotos
tiempos y, de una forma mas acusada, en nuestros días. La literatura, tanto
en el campo de la prosa como en el de la poesía, ha dedicado especial aten-
ción a esta temática tan vital.
Naturalmente, cada época tiene su signo literario respecto a la temática
sexual. Así, en la antigüedad oriental, en plena cultura indoeuropea y dentro
de la más pura religiosidad hindú, surgieron el Kama-Sutra y el Ananga-Ranga.
manifestaciones literarias a la par que morales donde el sexo era objeto
de enseñanza mediante reglas adecuadas para su manifestación en la con-
ducta humana. El signo literario de estos libros era esencialmente normativo.
Las normas surgían de unos incisos literarios. El mundo cultural arabe
siguió cultivando este procedimiento didáctico-normativo en libros como
"El jardín perfumado" v "Las mil y una noches".
La cultura clásica, por su parte, presenta una literatura erótica que
oscila entre lo didáctico-normativo y lo satírico, y produce obras como
"Lisistrata" de Aristófanes (plena expresión dramatúrgica), el "Arte de
amar" de Ovidio, "El asno de oro" de Apuleyo y el más significativo, el
"Satiricón" de Petronio, el célebre "arbitro de las elegancias" de la corte
imperial de Nerón. Al mismo tiempo aparecían temas eróticos en la poesía
romana de Tibulo, Persio y Juvenal, cultivadores de los géneros elegíaco y
satírico con un alto nivel de maestría.
El Medioevo también tiene sus manifestaciones erótico-literarias a pesar
de ser una época de enorme represión de lo sexual. Con el nacimiento de
la burguesía, aparecen obras como el "Decamerón" de Boccaccio, el "Libro
del Buen Amor" del Arcipreste de Hita, el "Corbacho" del Arcipreste de
Talavera v, ya en los principios del Renacimiento, "LoS Coloquios de Damas"
Renacimiento, "Gargantúa y Pantagruel" de Rabelais.
El tema sexual se introdujo en la novela como subsidiario del tema de t
guerra o de aventura. Las mujeres eran el botín del vencedor v el premio É
de la victoria. "Sólo el valiente merece la bella". Pero de los libros de caba-
llería v de las sublimaciones eróticas de la poesía provenzal se pasó a un plano
menos heroico, más realista, y nació la novela picaresca. La diferenciación
Social que implicaba la evolución de las sociedades y de Sus culturas trajo
consigo tres modos diversos de tratar literariamente las cuestiones Sexuales:
la realista, la idealista y la analítica, cada una de ellas característica de cada
una de tres clases sociales ya muy definidas y aún hoy vigentes.
La fórmula realista fue adoptada principalmente por la pequeña bur—
guesía, siendo su ficción típica la novela picaresca, en la que se sustituye
al caballero por el pícaro. Ejemplo de ella en su aspecto erótico son algunas
piezas de la novela picaresca espanola: "La p1cara _jL1S[1H2l”, "La lozana
andaluza", "La hija de la Celestina", "La niña de los embustes", "El ba-
chiller de Salamanca", etc. (En las obras maestras de este género, "El lazari-
llo de Tormes" y "Guzman de Alfarache", por ejemplo, el elemento erótico
apenas aparece.) Citemos además otras novelas como "Moll FlanderS" y
"RoXana" (de Defoe), "Tom _]ones" (de Fielding), etc.
La fórmula idealista era la predilecta de la aristocracia, y sus tipos de
ficción constituyen un renacimiento de la novela de caballería y de la novela
pastoril. La alta clase media y el mundo de los profesionales más cultos,
tuvo su propia novela erótica, de índole analítica, en la que hechos, pasio-
nes, sentimientos y desórdenes eran minuciosamente desmenuzados y some-
tidos a una profusa descripción. Autores de este género fueron Richardson
("Pamela"), Fielding ("Shamela"), y otros.
También la temática sexual pasó a la literatura en épocas de gran con-
vulsión cultural, como aconteció en tiempos del Enciclopedismo y del racio-
nalismo subsecuente, Cuando los tabús sobre la Sexualidad empezaban a
romperse en Europa. Recordemos "La Religiosa" de Diderot y diversas
obras de Rousseau, etc. Con el tiempo se condensó en torno a la sexualidad
un elemento de fascinación romántica, que dio paso posteriormente a una
exposición más realista. Surgieron así las adecuadas expresiones literarias,
que van desde las "Memorias de Casanova", a la obra poética de Baudelaire
y Verlaine, pasando por Goethe ("Werther"), Laclos ("Las amistades peli-
grosas"), Flaubert ("Madame Bovary"), Stendhal ("Tratado del Amor"),
Balzac ("Cuentos picareScos"), Zola ("Mana"), etc. Mención especial mere-
cen los escritos del Marqués de Sade (1740―1814) y de Sacher-Masoch (l836-
1895) que dieron nombre respectivamente a dos de las perversiones sexuales
más extremas: el Sadismo y el masoquismo.
Sin embargo, nunca como en nuestro siglo se han trasladado los temas
sexuales a la expresión literaria de una forma tan cruda y precisa, procurando
liberar la conciencia cultural de unos tabús residuales que son en sí absolu-
tamente negativos. La sexualidad se ha afrontado hasta en sus perspectivas
más patológicas. Incluso cabe resaltar que la literatura ——básicamente intui-
tiva— ha avanzado y ha sido en cierto modo precursora de la ciencia — en
sí actitud reflexiva—. Aparte de ello, muchos autores de este género lite-
rario presentaban en su propia persona graves problemas sexuales (como
en su tiempo los presentaron Sade y Masoch). Sólo Citaremos ahora los autores
y las obras de mayor importancia literaria.
André Gide jamás ocultó su homosexualidad y escribió cuatro diálogos
entre un narrador sexualmente normal y su amigo homosexual, en los que
intentó una justificación filosófica de la homosexualidad. En ello consiste
la que para Gide fue su mejor obra, "Corydón".
D.H. Lawrence, incluido justamente entre los mejores escritores ingleses
de este siglo, dedicó su obra a remover todo lo que de podrido había en s
país, oprimido por tradiciones deshumanizadoras. Su obra más importarite,
"El amante de Lady Chaterley", trata de los amores de una dama inglesa
con el guardabosques de su esposo, Sir Cliflîõrd, que a causa de las heridas
recibidas en la primera guerra mundial está paralítico y reducido a la im-
potencia. Las escenas eróticas entre los amantes están descritas con riguroso
detallismo, por lo que esta obra fue prohibida en lnglaterra hasta hace muy
poco tiempo. También publicó una segunda obra sobre tema sexual: "Mu-
jeres enamoradas".
A1 lado de Lawrence puede situarse a Henry Miller, aunque ante la Crí-
tica literaria su Obra es discutidísima, porque se considera que esta com-
puesta de un 75 0/0 de prosa seria, profunda y viva, y de un 25 % de desver―
gonzada pornografía. Hasta la publicación de los dos "Trópicos" en los
Estados Unidos, Miller hubo de vivir a costa de los turistas ingleses y norte-
americanos que iban a París a comprar "libros indecentes". Parece que su
primer libro, "Trópico de Cáncer", fue escrito pensando en ese posible
mercado, y que 1\1iller decidió después verter algo de su prosa seria en un
libro destinado a tener una difusión muy amplia. Miller no escribe sobre el
sexo porque se halle obseso por él. Buena parte de su obra da la impresión
de que se ríe de sí mismo y del lector cuando relata alguna descabellada
aventura erótica. Los libros más importantes de Miller son: "Trópico de
Cancer", "Trópico de Capricornio" y "La Crucifixión Rosada". Este último
es una trilogía compuesta por "P1eXus", "Nexus" y "Sexus". Según el propio
Miller, esta obra es su realización maestra. Todos sus libros son autobiográ-
íicos y en su mayor parte están dedicados a referir las hazañas sexuales del
propio Miller. Este autor, como Lawrence, es siempre un hombre vital, y
en ocasiones la vitalidad y la intensidad del pensamiento se entremezclan
de modo tan íntimo que el lector se siente dominado por una sensación de
grandeza.
j A principios de siglo alcanzó enorme fama la obra de Artsybashev, eScri
tor ruso que murió en 1927. Su primera publicación fue "Sanin", relato
cuyo héroe predica que hay que gozar de la vida libremente, sin amarguras
ni complicaciones. Así, despreocupadamente, seduce a la novia de su mejor
amigo, éste se suicida y, cuando a Sanin le piden que pronuncie algunas
palabras sobre la tumba, hace un solo comentario: un tonto de menos en
el mundo. Hay en esta obra un extraño tema de incesto y es evidente que,
si el censor se lo hubiese permitido, Artsybashev lo habría desarrollado a
placer, describiendo las relaciones amorosas entre Sanin y su hermana.
Después publicó "El Mi1lonario" y, finalmente, "E1 punto de ruptura", obra
cuyo mensaje parece ser: "Todos quieren sexo: es la única realidad en que
se basa la existencia humana". El protagonista de la novela es un don Juan
que afirma que la delicia del sexo estriba en su conquista y que el matrimo-
nio, por lo general, es un acto de cobardía.
Una de las obras actuales más significativas en este sentido es "Lo1ita",
de Vladimir Nabokov, un ruso educado en Cambridge que ha residido en
Alemania y Francia y, desde 1940, en los Estados Unidos. Su novela pre-
senta las relaciones sexuales entre un adulto y una menor. Lo que se quiere
expresar con ello es la pasión del hombre moderno por lo inasequible. El
protagonista, Hurnbert, encierra en sí mismo varias anomalías sexuales:
"voyeurismo”, autoerotismo y necrofilia (quería narcotizar a la niña para
utilizarla sin violación como objeto sexual). Intencionadamente o no, Na-
bokov ha creado en "Lo1ita" un símbolo poderoso de la problemática mo-
derna en torno a la sexualidad. La novela basada solamente en un adulterio
ya no produciría efecto argumental y más si consideramos toda una Serie
de obras decimonónicas que introdujeron culturalmente la temática de di-
versas anomalías sexuales: "Yama" (acerca de un centro de prostitución),
de Kuprin; "A la recherche du temps perdu", de Proust; "El Pozo de la
Soledad", de Radclyffe Hall (sobre la homosexualidad femenina); etc.
Por lo tanto, hoy en día no se puede crear una pieza literaria sobre lo erótico
capaz de despertar el interés si no se adentra en una temática desusada.
Esta parece ser la intención de la obra de Nabokov.
Una obra de Henri Barbusse, "El Infierno", presenta el curioso tema
del "voyeur" o individuo que se siente sexualmente estimulado mediante
la contemplación de actos sexuales de otras personas o de la simple exhibi-
ción de su Sexo. El protagonista de la obra de Barbusse contempla, desde
su habitación de un hotel, lo que pasa en la estancia vecina a través de una
grieta del tabique. En realidad, lo que busca es vencer la soledad funda-
mental de los seres humanos penetrando en otras vidas y viviéndolas en
su pensamiento.
la literatura actual cuyo objeto es presentar a la conciencia cultural los más
candentes problemas que surgen de la sexualidad tanto en la esfera de lo
normal como en la de lo patológico. La sexualidad no sólo es tema de estudio
científico y de investigación, sino que también es susceptible de una expre-
sión estética en la que Se ocupan las letras y las artes desde los mas remotos
tiempos y, de una forma mas acusada, en nuestros días. La literatura, tanto
en el campo de la prosa como en el de la poesía, ha dedicado especial aten-
ción a esta temática tan vital.
Naturalmente, cada época tiene su signo literario respecto a la temática
sexual. Así, en la antigüedad oriental, en plena cultura indoeuropea y dentro
de la más pura religiosidad hindú, surgieron el Kama-Sutra y el Ananga-Ranga.
manifestaciones literarias a la par que morales donde el sexo era objeto
de enseñanza mediante reglas adecuadas para su manifestación en la con-
ducta humana. El signo literario de estos libros era esencialmente normativo.
Las normas surgían de unos incisos literarios. El mundo cultural arabe
siguió cultivando este procedimiento didáctico-normativo en libros como
"El jardín perfumado" v "Las mil y una noches".
La cultura clásica, por su parte, presenta una literatura erótica que
oscila entre lo didáctico-normativo y lo satírico, y produce obras como
"Lisistrata" de Aristófanes (plena expresión dramatúrgica), el "Arte de
amar" de Ovidio, "El asno de oro" de Apuleyo y el más significativo, el
"Satiricón" de Petronio, el célebre "arbitro de las elegancias" de la corte
imperial de Nerón. Al mismo tiempo aparecían temas eróticos en la poesía
romana de Tibulo, Persio y Juvenal, cultivadores de los géneros elegíaco y
satírico con un alto nivel de maestría.
El Medioevo también tiene sus manifestaciones erótico-literarias a pesar
de ser una época de enorme represión de lo sexual. Con el nacimiento de
la burguesía, aparecen obras como el "Decamerón" de Boccaccio, el "Libro
del Buen Amor" del Arcipreste de Hita, el "Corbacho" del Arcipreste de
Talavera v, ya en los principios del Renacimiento, "LoS Coloquios de Damas"
Renacimiento, "Gargantúa y Pantagruel" de Rabelais.
El tema sexual se introdujo en la novela como subsidiario del tema de t
guerra o de aventura. Las mujeres eran el botín del vencedor v el premio É
de la victoria. "Sólo el valiente merece la bella". Pero de los libros de caba-
llería v de las sublimaciones eróticas de la poesía provenzal se pasó a un plano
menos heroico, más realista, y nació la novela picaresca. La diferenciación
Social que implicaba la evolución de las sociedades y de Sus culturas trajo
consigo tres modos diversos de tratar literariamente las cuestiones Sexuales:
la realista, la idealista y la analítica, cada una de ellas característica de cada
una de tres clases sociales ya muy definidas y aún hoy vigentes.
La fórmula realista fue adoptada principalmente por la pequeña bur—
guesía, siendo su ficción típica la novela picaresca, en la que se sustituye
al caballero por el pícaro. Ejemplo de ella en su aspecto erótico son algunas
piezas de la novela picaresca espanola: "La p1cara _jL1S[1H2l”, "La lozana
andaluza", "La hija de la Celestina", "La niña de los embustes", "El ba-
chiller de Salamanca", etc. (En las obras maestras de este género, "El lazari-
llo de Tormes" y "Guzman de Alfarache", por ejemplo, el elemento erótico
apenas aparece.) Citemos además otras novelas como "Moll FlanderS" y
"RoXana" (de Defoe), "Tom _]ones" (de Fielding), etc.
La fórmula idealista era la predilecta de la aristocracia, y sus tipos de
ficción constituyen un renacimiento de la novela de caballería y de la novela
pastoril. La alta clase media y el mundo de los profesionales más cultos,
tuvo su propia novela erótica, de índole analítica, en la que hechos, pasio-
nes, sentimientos y desórdenes eran minuciosamente desmenuzados y some-
tidos a una profusa descripción. Autores de este género fueron Richardson
("Pamela"), Fielding ("Shamela"), y otros.
También la temática sexual pasó a la literatura en épocas de gran con-
vulsión cultural, como aconteció en tiempos del Enciclopedismo y del racio-
nalismo subsecuente, Cuando los tabús sobre la Sexualidad empezaban a
romperse en Europa. Recordemos "La Religiosa" de Diderot y diversas
obras de Rousseau, etc. Con el tiempo se condensó en torno a la sexualidad
un elemento de fascinación romántica, que dio paso posteriormente a una
exposición más realista. Surgieron así las adecuadas expresiones literarias,
que van desde las "Memorias de Casanova", a la obra poética de Baudelaire
y Verlaine, pasando por Goethe ("Werther"), Laclos ("Las amistades peli-
grosas"), Flaubert ("Madame Bovary"), Stendhal ("Tratado del Amor"),
Balzac ("Cuentos picareScos"), Zola ("Mana"), etc. Mención especial mere-
cen los escritos del Marqués de Sade (1740―1814) y de Sacher-Masoch (l836-
1895) que dieron nombre respectivamente a dos de las perversiones sexuales
más extremas: el Sadismo y el masoquismo.
Sin embargo, nunca como en nuestro siglo se han trasladado los temas
sexuales a la expresión literaria de una forma tan cruda y precisa, procurando
liberar la conciencia cultural de unos tabús residuales que son en sí absolu-
tamente negativos. La sexualidad se ha afrontado hasta en sus perspectivas
más patológicas. Incluso cabe resaltar que la literatura ——básicamente intui-
tiva— ha avanzado y ha sido en cierto modo precursora de la ciencia — en
sí actitud reflexiva—. Aparte de ello, muchos autores de este género lite-
rario presentaban en su propia persona graves problemas sexuales (como
en su tiempo los presentaron Sade y Masoch). Sólo Citaremos ahora los autores
y las obras de mayor importancia literaria.
André Gide jamás ocultó su homosexualidad y escribió cuatro diálogos
entre un narrador sexualmente normal y su amigo homosexual, en los que
intentó una justificación filosófica de la homosexualidad. En ello consiste
la que para Gide fue su mejor obra, "Corydón".
D.H. Lawrence, incluido justamente entre los mejores escritores ingleses
de este siglo, dedicó su obra a remover todo lo que de podrido había en s
país, oprimido por tradiciones deshumanizadoras. Su obra más importarite,
"El amante de Lady Chaterley", trata de los amores de una dama inglesa
con el guardabosques de su esposo, Sir Cliflîõrd, que a causa de las heridas
recibidas en la primera guerra mundial está paralítico y reducido a la im-
potencia. Las escenas eróticas entre los amantes están descritas con riguroso
detallismo, por lo que esta obra fue prohibida en lnglaterra hasta hace muy
poco tiempo. También publicó una segunda obra sobre tema sexual: "Mu-
jeres enamoradas".
A1 lado de Lawrence puede situarse a Henry Miller, aunque ante la Crí-
tica literaria su Obra es discutidísima, porque se considera que esta com-
puesta de un 75 0/0 de prosa seria, profunda y viva, y de un 25 % de desver―
gonzada pornografía. Hasta la publicación de los dos "Trópicos" en los
Estados Unidos, Miller hubo de vivir a costa de los turistas ingleses y norte-
americanos que iban a París a comprar "libros indecentes". Parece que su
primer libro, "Trópico de Cáncer", fue escrito pensando en ese posible
mercado, y que 1\1iller decidió después verter algo de su prosa seria en un
libro destinado a tener una difusión muy amplia. Miller no escribe sobre el
sexo porque se halle obseso por él. Buena parte de su obra da la impresión
de que se ríe de sí mismo y del lector cuando relata alguna descabellada
aventura erótica. Los libros más importantes de Miller son: "Trópico de
Cancer", "Trópico de Capricornio" y "La Crucifixión Rosada". Este último
es una trilogía compuesta por "P1eXus", "Nexus" y "Sexus". Según el propio
Miller, esta obra es su realización maestra. Todos sus libros son autobiográ-
íicos y en su mayor parte están dedicados a referir las hazañas sexuales del
propio Miller. Este autor, como Lawrence, es siempre un hombre vital, y
en ocasiones la vitalidad y la intensidad del pensamiento se entremezclan
de modo tan íntimo que el lector se siente dominado por una sensación de
grandeza.
j A principios de siglo alcanzó enorme fama la obra de Artsybashev, eScri
tor ruso que murió en 1927. Su primera publicación fue "Sanin", relato
cuyo héroe predica que hay que gozar de la vida libremente, sin amarguras
ni complicaciones. Así, despreocupadamente, seduce a la novia de su mejor
amigo, éste se suicida y, cuando a Sanin le piden que pronuncie algunas
palabras sobre la tumba, hace un solo comentario: un tonto de menos en
el mundo. Hay en esta obra un extraño tema de incesto y es evidente que,
si el censor se lo hubiese permitido, Artsybashev lo habría desarrollado a
placer, describiendo las relaciones amorosas entre Sanin y su hermana.
Después publicó "El Mi1lonario" y, finalmente, "E1 punto de ruptura", obra
cuyo mensaje parece ser: "Todos quieren sexo: es la única realidad en que
se basa la existencia humana". El protagonista de la novela es un don Juan
que afirma que la delicia del sexo estriba en su conquista y que el matrimo-
nio, por lo general, es un acto de cobardía.
Una de las obras actuales más significativas en este sentido es "Lo1ita",
de Vladimir Nabokov, un ruso educado en Cambridge que ha residido en
Alemania y Francia y, desde 1940, en los Estados Unidos. Su novela pre-
senta las relaciones sexuales entre un adulto y una menor. Lo que se quiere
expresar con ello es la pasión del hombre moderno por lo inasequible. El
protagonista, Hurnbert, encierra en sí mismo varias anomalías sexuales:
"voyeurismo”, autoerotismo y necrofilia (quería narcotizar a la niña para
utilizarla sin violación como objeto sexual). Intencionadamente o no, Na-
bokov ha creado en "Lo1ita" un símbolo poderoso de la problemática mo-
derna en torno a la sexualidad. La novela basada solamente en un adulterio
ya no produciría efecto argumental y más si consideramos toda una Serie
de obras decimonónicas que introdujeron culturalmente la temática de di-
versas anomalías sexuales: "Yama" (acerca de un centro de prostitución),
de Kuprin; "A la recherche du temps perdu", de Proust; "El Pozo de la
Soledad", de Radclyffe Hall (sobre la homosexualidad femenina); etc.
Por lo tanto, hoy en día no se puede crear una pieza literaria sobre lo erótico
capaz de despertar el interés si no se adentra en una temática desusada.
Esta parece ser la intención de la obra de Nabokov.
Una obra de Henri Barbusse, "El Infierno", presenta el curioso tema
del "voyeur" o individuo que se siente sexualmente estimulado mediante
la contemplación de actos sexuales de otras personas o de la simple exhibi-
ción de su Sexo. El protagonista de la obra de Barbusse contempla, desde
su habitación de un hotel, lo que pasa en la estancia vecina a través de una
grieta del tabique. En realidad, lo que busca es vencer la soledad funda-
mental de los seres humanos penetrando en otras vidas y viviéndolas en
su pensamiento.
El costumbrismo Sexual en África - Parte II
Entre las tribus "nandis", todas las niñas, a partir de los 8 años de edad,
son consideradas como objeto de posesión común. Cualquiera puede coha-
bitar con ellas, sea muchacho u hombre adulto. En tanto que las niñas pe-
queñas, menores de 8 años, sólo tienen sus contactos con niños de su misma
edad, a partir de los 12 años son propiedad casi exclusiva de los guerreros
solteros. Sólo después de la edad de la circuncisión cambian las cosas; a partir
de ese momento ya no pueden ser consideradas como objeto de posesión
común.
En Uganda, los niños de la tribu de los Bnioli baten palmas para marcar
el ritmo cuando pasan niñas o mujeres y les cantan coplas como ésta:
niapala niapala pehumunie
moyo humunie omnie heshilingi
(Mi corazón anhela una vagina
Trae la vagina y el chelín).
A pesar de las posibilidades que se ofrecen para satisfacer las primeras
pulsiones instintivas, se encuentran aún en muchas tribus diversas prácti-
cas masturbatorias. Estas aparecen de un modo especial en la infancia.
No obstante, desaparecen muchO antes que en nuestros países, porque el
joven tribal Se entrega muchO antes a la actividad sexual normal. Los mu-
chachos negros del Africa Oriental, para masturbarse, se friccionan el glande
con el jugo lechoso de una planta eufOrbiácea que en lengua kisvaheli llaman
"veptirinquet". En tales manipulaciones no siempre actúan solos sino que
puede darse el casO de que Se reúnan variOs muchachOS para masturbarse
en compañía. La masturbación en las muchachas se prolonga mas tiempo,
sobre todo en las tribus hotontote y Sudanesas, en las que las madres
inducen a las niñas pequeñas a que adquieran el hábitO de estirarse la vulva
el clÍtOris para cOnSeguir aquel paulatinO y cOnsiderable alargamientO
de los órganos sexuales ue al final se cOnvierte en el "delantal hotentote"
tan citado por los etnólogos y exploradores.
Los basutos permiten relaciones sexuales entre sus jóvenes con tal de
que no lleguen al embarazo, pues entonces el joven tendría que pagar unas
cabezas de ganado. A las relaciones SeXuales entre solteros las denominan
“Xo raloka", es decir, "jugar", mientras que para la relación Sexual con
mujeres casadas tienen expresiones más duras, como por ejemplo "Seo tsoa"
que equivale a "fornicar."
En Nigeria del Norte se practica la "tSaranchi", o amistad juvenil, que
une tan estrechamente y para toda 1ă vida a los muchachos y muchachas
que se criaron juntos, que en cualquier momento puede el hombre tener
acceso a su amiga y llegar a la relación sexual. Lo mismo podría decirse
de instituciones malgaches como el "volambite" (matrimonio de prueba
y el "saodranto" o divorcio temporal, durante el cual el marido debe aban-
donar la casa por cierto tiempo.
Para la disolución del matrimonio son competentes, en primer lugar,
ambas familias, así como también el consejo de aldea y, finalmente, el jefe
de la tribu. Las negociaciones, en la mayoría de los casos, giran alrededor
de la devolución del precio de la novia y de la cuestión relativa al cónyuge
con quien han de quedarse los hijos, en lo cual la cuestión de la culpa tam-
bien desempeña su papel, aunque no de tanta importancia como en Europa.
Actualmente, sólo los niños pequeños se quedan con la madre, mientras que
los mayores se van con el padre.
Otro proceso costumbrista clásico de Africa, incluso en nuestros días,
es la poligamia, a la cual ha contribuido el eXceso de mujeres, probablemente
debido a la mayor mortalidad infantil masculina (el sexo femenino es bio-
lógicamente menos frágil). Entre los Kikuyus eXiste la costumbre de que
las muchachas se ofrezcan a un hombre en calidad de segunda o tercera
mujer para no quedarse solteras. En tal caso, el hombre no la puede recha-
zar, pero tampoco necesita pagar nada por ella. La poligamia tiene una
interesante consecuencia psicológica para la mujer africana. La maternidad
constituye el hecho central de su vida, de suerte que se siente más íntimamente
igada a los hijos que al marido. La mujer negra no es la mujer de su marido,
sino más bien la madre de sus hijos.
Entre los pueblos negros la prostitución presenta un carácter distinto.
Estos pueblos casi siempre han conocido la prostitución como consecuen-
cia de su contacto con los blancos, aunque luego se adaptaron rápidamente
a ella. Las prostitutas negras son fáciles de reconocer por su vestido, ya que,
contrariamente a la negra normal, suelen vestir de un modo muy llama-
tivo y lujoso. Hasta hoy los dialectos africanos no poseían vocablo alguno
para designar a la prostituta. Generalmente la llaman "mlaya", palabra
lăisvahcli que designa a la muchacha que se entrega a cualquiera, pero que
no implica la idea de una actividad de carácter lucrativo. En Africa, las
prostitutas tienen cierto prestigio: son mujeres que ganan dinero. Se trata
de un pueblo con actitudes materialistas. Además, hay diversas costum-
bres africanas que, en un mundo que tantas transformaciones ha sufrido,
fomentan la prostitución. Entre estas costumbres podemos citar las siguientes:
la gran predisposición de la negra a entregarse, la costumbre abusiva del
precio de la novia y las normas sobre el divorcio.
También existe en el mundo negro la homosexualidad, pero la variedad
costumbrista que apuntábamos al principio de este apartado hace que lo
que es bien visto y aceptado en un núcleo tribal sea rechazado en otros.
Así, por ejemplo, los kerakis mirarían como anormal al hombre que, en el
período anterior al matrimonio, se retrajese de las relaciones homosexuales.
Entre los siwas del Norte de África la homosexualidad ha alcanzado una 1
elevada proporción: allí, todos los hombres y jóvenes practican la relación
anal. Los hombres que no se entregan a estas prácticas son considerados
como anormales. Se prestan los hijos unos a otros v se discuten las aventuras
eróticas homosexuales con la misma franqueza que las relaciones con las à
mujeres. En los ritos de iniciación del pueblo keraki cada muchacho es ini—
ciado por los hombres adultos en el procedimiento del coito anal. Después
de haber representado el papel pasivo durante un año, pasa el resto de su
período de soltería cohabítando analmente con los nuevos iniciados. Los
kiwais tienen costumbres muy parecidas.
Finalmente hay en África algunas sociedades secretas cuya finalidad es
casi exclusivamente sexual. Por ejemplo, Gatti cuenta que en la aldea bantú
de Moholăo, en el Congo antes belga, entró en contacto con la población
de este lugar, que contaba exactamente 218 habitantes, de ellos 61 hombres,
113 mujeres y 44 niños. Había un considerable número de gente soltera:
19 hombres y 35 mujeres.,También observó Gatti que, casi la mitad de las
mujeres y aproximadamente un hombre de cada 10, estaban idiotizados O j
padecían una grave enfermedad que a simple vista no se notaba, pero que
suscitaba la impresión externa de imbecilidad.
Al parecer la aldea había sufrido los efectos de una grave enfermedad
intecciosa o se hallaba aquejada de bocio, pero, de un modo extraño, todos
los enfermos, Sin excepción, parecían estar bien alimentados v cuidados,
cosa extraña en las costumbres de la aldea, según las cuales se descuidaba
completamente a los enfermos incurables. Gatti investigó este conjunto de
hechos algo raros y descubrió que los habitantes sanos de aquella comuni—
dad eran adeptos de una sociedad secreta que raptaba y traía a dicha aldea
a jóvenes v adultos de otros poblados. Los hechiceros de la sociedad secreta
ponían entonces a las víctimas en un estado de hipnosis permanente que
sólo les dejaba aptitud para realizar las actividades sexuales. Los otros habi-
tantes de la aldea tenían la obligación de cuidar a estas criaturas sexuales
ir de mantenerlas dispuestas para uso de los miembros de la sociedad secreta.
Éstos se reunían periódicamente y se servían de las víctimas para su propia
satisfacción sexual, hasta que su estado de imbecilidad iba acentuándose
rnas y mas y finalmente, les conducía a la muerte, que a veces era acelerada
de forma violenta. El dato más curioso es el de que los principales miembros
de la sociedad secreta se reclutaban casi exclusivamente entre los llamados
africanos civilizados.
Creemos que esta exposición costumbrista de la sexualidad habrá sido
suficiente para dar una idea panorámica del estado actual de las más diver-
sas normas acerca de lo sexual. Ahora dejamos al lector la tarea de enjuiciar
estas normas y estos hechos v de dar su veredicto definitivo.
son consideradas como objeto de posesión común. Cualquiera puede coha-
bitar con ellas, sea muchacho u hombre adulto. En tanto que las niñas pe-
queñas, menores de 8 años, sólo tienen sus contactos con niños de su misma
edad, a partir de los 12 años son propiedad casi exclusiva de los guerreros
solteros. Sólo después de la edad de la circuncisión cambian las cosas; a partir
de ese momento ya no pueden ser consideradas como objeto de posesión
común.
En Uganda, los niños de la tribu de los Bnioli baten palmas para marcar
el ritmo cuando pasan niñas o mujeres y les cantan coplas como ésta:
niapala niapala pehumunie
moyo humunie omnie heshilingi
(Mi corazón anhela una vagina
Trae la vagina y el chelín).
A pesar de las posibilidades que se ofrecen para satisfacer las primeras
pulsiones instintivas, se encuentran aún en muchas tribus diversas prácti-
cas masturbatorias. Estas aparecen de un modo especial en la infancia.
No obstante, desaparecen muchO antes que en nuestros países, porque el
joven tribal Se entrega muchO antes a la actividad sexual normal. Los mu-
chachos negros del Africa Oriental, para masturbarse, se friccionan el glande
con el jugo lechoso de una planta eufOrbiácea que en lengua kisvaheli llaman
"veptirinquet". En tales manipulaciones no siempre actúan solos sino que
puede darse el casO de que Se reúnan variOs muchachOS para masturbarse
en compañía. La masturbación en las muchachas se prolonga mas tiempo,
sobre todo en las tribus hotontote y Sudanesas, en las que las madres
inducen a las niñas pequeñas a que adquieran el hábitO de estirarse la vulva
el clÍtOris para cOnSeguir aquel paulatinO y cOnsiderable alargamientO
de los órganos sexuales ue al final se cOnvierte en el "delantal hotentote"
tan citado por los etnólogos y exploradores.
Los basutos permiten relaciones sexuales entre sus jóvenes con tal de
que no lleguen al embarazo, pues entonces el joven tendría que pagar unas
cabezas de ganado. A las relaciones SeXuales entre solteros las denominan
“Xo raloka", es decir, "jugar", mientras que para la relación Sexual con
mujeres casadas tienen expresiones más duras, como por ejemplo "Seo tsoa"
que equivale a "fornicar."
En Nigeria del Norte se practica la "tSaranchi", o amistad juvenil, que
une tan estrechamente y para toda 1ă vida a los muchachos y muchachas
que se criaron juntos, que en cualquier momento puede el hombre tener
acceso a su amiga y llegar a la relación sexual. Lo mismo podría decirse
de instituciones malgaches como el "volambite" (matrimonio de prueba
y el "saodranto" o divorcio temporal, durante el cual el marido debe aban-
donar la casa por cierto tiempo.
Para la disolución del matrimonio son competentes, en primer lugar,
ambas familias, así como también el consejo de aldea y, finalmente, el jefe
de la tribu. Las negociaciones, en la mayoría de los casos, giran alrededor
de la devolución del precio de la novia y de la cuestión relativa al cónyuge
con quien han de quedarse los hijos, en lo cual la cuestión de la culpa tam-
bien desempeña su papel, aunque no de tanta importancia como en Europa.
Actualmente, sólo los niños pequeños se quedan con la madre, mientras que
los mayores se van con el padre.
Otro proceso costumbrista clásico de Africa, incluso en nuestros días,
es la poligamia, a la cual ha contribuido el eXceso de mujeres, probablemente
debido a la mayor mortalidad infantil masculina (el sexo femenino es bio-
lógicamente menos frágil). Entre los Kikuyus eXiste la costumbre de que
las muchachas se ofrezcan a un hombre en calidad de segunda o tercera
mujer para no quedarse solteras. En tal caso, el hombre no la puede recha-
zar, pero tampoco necesita pagar nada por ella. La poligamia tiene una
interesante consecuencia psicológica para la mujer africana. La maternidad
constituye el hecho central de su vida, de suerte que se siente más íntimamente
igada a los hijos que al marido. La mujer negra no es la mujer de su marido,
sino más bien la madre de sus hijos.
Entre los pueblos negros la prostitución presenta un carácter distinto.
Estos pueblos casi siempre han conocido la prostitución como consecuen-
cia de su contacto con los blancos, aunque luego se adaptaron rápidamente
a ella. Las prostitutas negras son fáciles de reconocer por su vestido, ya que,
contrariamente a la negra normal, suelen vestir de un modo muy llama-
tivo y lujoso. Hasta hoy los dialectos africanos no poseían vocablo alguno
para designar a la prostituta. Generalmente la llaman "mlaya", palabra
lăisvahcli que designa a la muchacha que se entrega a cualquiera, pero que
no implica la idea de una actividad de carácter lucrativo. En Africa, las
prostitutas tienen cierto prestigio: son mujeres que ganan dinero. Se trata
de un pueblo con actitudes materialistas. Además, hay diversas costum-
bres africanas que, en un mundo que tantas transformaciones ha sufrido,
fomentan la prostitución. Entre estas costumbres podemos citar las siguientes:
la gran predisposición de la negra a entregarse, la costumbre abusiva del
precio de la novia y las normas sobre el divorcio.
También existe en el mundo negro la homosexualidad, pero la variedad
costumbrista que apuntábamos al principio de este apartado hace que lo
que es bien visto y aceptado en un núcleo tribal sea rechazado en otros.
Así, por ejemplo, los kerakis mirarían como anormal al hombre que, en el
período anterior al matrimonio, se retrajese de las relaciones homosexuales.
Entre los siwas del Norte de África la homosexualidad ha alcanzado una 1
elevada proporción: allí, todos los hombres y jóvenes practican la relación
anal. Los hombres que no se entregan a estas prácticas son considerados
como anormales. Se prestan los hijos unos a otros v se discuten las aventuras
eróticas homosexuales con la misma franqueza que las relaciones con las à
mujeres. En los ritos de iniciación del pueblo keraki cada muchacho es ini—
ciado por los hombres adultos en el procedimiento del coito anal. Después
de haber representado el papel pasivo durante un año, pasa el resto de su
período de soltería cohabítando analmente con los nuevos iniciados. Los
kiwais tienen costumbres muy parecidas.
Finalmente hay en África algunas sociedades secretas cuya finalidad es
casi exclusivamente sexual. Por ejemplo, Gatti cuenta que en la aldea bantú
de Moholăo, en el Congo antes belga, entró en contacto con la población
de este lugar, que contaba exactamente 218 habitantes, de ellos 61 hombres,
113 mujeres y 44 niños. Había un considerable número de gente soltera:
19 hombres y 35 mujeres.,También observó Gatti que, casi la mitad de las
mujeres y aproximadamente un hombre de cada 10, estaban idiotizados O j
padecían una grave enfermedad que a simple vista no se notaba, pero que
suscitaba la impresión externa de imbecilidad.
Al parecer la aldea había sufrido los efectos de una grave enfermedad
intecciosa o se hallaba aquejada de bocio, pero, de un modo extraño, todos
los enfermos, Sin excepción, parecían estar bien alimentados v cuidados,
cosa extraña en las costumbres de la aldea, según las cuales se descuidaba
completamente a los enfermos incurables. Gatti investigó este conjunto de
hechos algo raros y descubrió que los habitantes sanos de aquella comuni—
dad eran adeptos de una sociedad secreta que raptaba y traía a dicha aldea
a jóvenes v adultos de otros poblados. Los hechiceros de la sociedad secreta
ponían entonces a las víctimas en un estado de hipnosis permanente que
sólo les dejaba aptitud para realizar las actividades sexuales. Los otros habi-
tantes de la aldea tenían la obligación de cuidar a estas criaturas sexuales
ir de mantenerlas dispuestas para uso de los miembros de la sociedad secreta.
Éstos se reunían periódicamente y se servían de las víctimas para su propia
satisfacción sexual, hasta que su estado de imbecilidad iba acentuándose
rnas y mas y finalmente, les conducía a la muerte, que a veces era acelerada
de forma violenta. El dato más curioso es el de que los principales miembros
de la sociedad secreta se reclutaban casi exclusivamente entre los llamados
africanos civilizados.
Creemos que esta exposición costumbrista de la sexualidad habrá sido
suficiente para dar una idea panorámica del estado actual de las más diver-
sas normas acerca de lo sexual. Ahora dejamos al lector la tarea de enjuiciar
estas normas y estos hechos v de dar su veredicto definitivo.
El costumbrismo Sexual en África
Los principales pueblos del África actual son el árabe y los diversos grupos
étnicos del África negra. El costumbrismo sexual del pueblo árabe está
reglamentado por la doctrina coránica de forma detallada. La palabra
"achouma" es el límite de todo lo que se puede o no se puede hacer en ma-
teria sexual.
La mujer árabe, que no tiene ningún inconveniente en desnudarse y
bañarse junto con docenas de personas de su mismo sexo, aunque sean ex-
trañas y desconocidas, se acuesta junto a su marido completamente vestida.
Y el marido no puede mirar si, ocasionalmente, durante la noche, queda
descubierta alguna ·parte más o menos íntima del cuerpo de su mujer. Es
"achouma"; esto es, prohibido por el Corán. Naturalmente, en la prosti-
tución árabe no hay "achoumas" y posiblemente sea esta la razón de que
las prostitutas acaparen prácticamente la vida sexual del pueblo árabe. Las
esposas sólo sirven como medio de cumplir la ley islámica y como ayuda
en el trabajo familiar. Ahora bien, donde hay una cuidadosa observancia
musulmana también hay poca prostitución. Generalmente la prostitución
está en las grandes ciudades del pueblo árabe, donde los contactos con euro-
peos han sido más intensos y frecuentes.
En El Cairo hay una mercantilización turística del costumbrismo se-
xual; pero se trata de algo periférico, de algo que no supone una actividad
de un pueblo, sino un modo de explotación turística. En ciertos estableci-
mientos y icasas especializadas, mediante el pago de elevados precios, se
pueden contemplar prácticas homosexuales, heterosexuales e incluso acti-
vidades genitales entre una mujer y un animal, que generalmente es el asno.
Hasta hace poco, en muchas zonas de la geografía árabe, la homosexua-
lidad, sobre todo la masculina, tenía un carácter casi sagrado, como lo tienen
los "chamanes asiáticos". El homosexual era un "santón", seguramente
porque se le consideraba diferente de los demás hombres, y se veía en él algo
extraño.
Pero donde existe un panorama floridísimo de costumbrismo Sexual, es
en toda el Africa negra. Allí, cada clan tribal tiene sus normas y sus cos-
tumbres. La revolución occidentalizante que conmueve actualmente todo
Africa, no ha podido aJun enuclear, y en muchas zonas n1 rozar siquiera,
esos hábitos. Por lo tanto uede observarse en el mundo ne ro una variedad
de costumbres seXualeS casi indescriptible. Los núcleos negros más europei-
zados por un largo régimen colonial o por el influjo ya secular del cristiani-
mo misionero, han adoptado una moral sexual muy parecida a occidente.
Pero hay muchas zonas y muchas tribus donde aún siguen practicándose
las actividades sexuales Según normas ancestrales y absolutamente primi-
tivas que dejan asombrada a la mentalidad occidental. Vamos a dar noticia
de algunas costumbres africanas a este respecto.
En Africa existen en la actualidad diversas culturas, fruto de la interac-
ción entre los pueblos colonizadores y los sometidos a colonización, exis-
tiendo incluso naciones, como la República Sudafricana, en las que la cul-
tura de tipo europeo domina exclusivamente en la estructura legal, Social,
política y económica del país. Sin embargo, en este apartado nos referiremos
únicamente a algunos aspectos de la vida sexual propios de la cultura autóc-
tonamente africana, haciendo abstracción de las modificaciones introducidas
por las influencias de la colonización.
En conjunto, podemos decir que la revisión de la vida sexual en los ne-
gros africanos, desde el nacimiento y la adolescencia hasta el matrimonio,
revela una bien coordinada estructuración social. Pese a las diferencias
locales, es evidente la existencia de unos principios generales. Cada indivi-
duo es educado de forma que pueda llegar a ser un miembro útil y bien adap-
tado en el grupo Social al que pertenece. Gran parte de las normas e ideas
acerca de la sexualidad en los pueblos africanos difieren grandemente de
las mantenidas en los países del área cultural occidental, pero resulta indu-
dable la presencia en aquéllos de un bien planeado y coherente sistema.
Tal vez la mayor diferencia entre el concepto africano del sexo y el pro-
pio de nuestra civilización occidental reside en la falta de trasfondo y regla-
mentación religiosos en lo que a la vida sexual se refiere, entre los africanos.
En todos los pueblos africanos existe, indudablemente, la idea de uno o de
varios seres supremos y creadores; pero los mandatos y leyes que de ellos
pueden emanar no tienen ninguna relación con la vida sexual, como tam-
poco, en general, ofrecen recompensas ni amenazan con castigos las accio-
nes individuales. El quebrantamiento de la ley es una ofensa contra el grupo
social y sus componentes, pero no contra Dios. Los tabús, reglamentaciones
y prohibiciones sexuales son un asunto que concierne a la tribu, no a las
divinidades.
Desde una edad relativamente temprana, los niños y niñas juegan por
separado. Las niñas trabajan con sus madres y losjuegos son, en su mayoría,
una imitación de las tareas reservadas a las mujeres adultas. Por su parte,
los niños construyen flechas rudimentarias y trampas para cazar animales.
Antes de la iniciación existen, en algunos pueblos, relaciones amistosas entre
chicos y chicas, e incluso, en algunas tribus, los niños de ambos sexos reali-
zan juegos sexuales sin que los adultos le den a esto una mayor importancia.
En Angola, la edad de la iniciación es variable debido al hecho de que la
ceremonia tiene lugar solamente cada tres o cuatro años.
Cuando los muchachos están aptos para la iniciación son separados del
resto de la tribu, y comienzan una vida en común en un recinto preparado
exprofeso para ellos. Algunos hombres adultos de la tribu son encargados,
entonces, de su educación y, en algunos casos, cada joven es colocado al cui-
dado de un educador. El muchacho debe aprender a prestar respeto y obe-
diencia a los adultos, siendo instruido en las leyes y tabús de la tribu, espe-
cialmente en los referentes al matrimonio. Cuando totems y clanes forman
parte de la organización social, el matrimonio se halla prohibido entre los
miembros del mismo tótem o clan.
Los muchachos deben soportar toda clase de penalidades, principalmente
largos y fatigosos días de caza o pesca, así como castigos corporales por la
menor transgresión de la disciplina. \/Vilfrid Dyson cuenta haber visto, entre
los Fulani del oeste de África, un tipo especial de ceremonia de flagelación
en la que los muchachos, agrupados por parejas, se flagelaban mutuamente
y por turno en la espalda con delgadas y flexibles varillas. La escena tenía
lugar en presencia de las muchachas de la tribu que aplaudían alegremente
cuando el flagelado no mostraba signos de dolor.
El tiempo de iniciación de las muchachas viene indicado por el desa-
rrollo de los senos y por la menarquia. Se trata de un período caracterizado
por múltiples rituales, interdicciones y tabús. En muchas tribus, la alimen-
tación debe mantenerse dentro de una determinada dieta y, generalmente,
la muchacha ocupa una choza aparte de la de su familia. Al término de la
menstruación se realizan ceremonias mágicas de purificación. En algunas
tribus negras del África occidental, al comienzo de la pubertad las mucha-
chas son sometidas a un régimen de engorde como forma de alcanzar la ma-
xima belleza. Para ello permanecen recluidas durante meses, e incluso du-
rante años, de acuerdo con las posibilidades económicas de la familia.
En ciertas tribus, durante el período de reclusión las muchachas sufren
la escisión del clítoris u otras intervenciones quirúrgicas en los genitales.
Estas operaciones pueden consistir en una infibulación de los grandes la-
bios que haga las relaciones sexuales imposibles. En estos casos, antes del
matrimonio debe procederse a una nueva intervención quirúrgica.
étnicos del África negra. El costumbrismo sexual del pueblo árabe está
reglamentado por la doctrina coránica de forma detallada. La palabra
"achouma" es el límite de todo lo que se puede o no se puede hacer en ma-
teria sexual.
La mujer árabe, que no tiene ningún inconveniente en desnudarse y
bañarse junto con docenas de personas de su mismo sexo, aunque sean ex-
trañas y desconocidas, se acuesta junto a su marido completamente vestida.
Y el marido no puede mirar si, ocasionalmente, durante la noche, queda
descubierta alguna ·parte más o menos íntima del cuerpo de su mujer. Es
"achouma"; esto es, prohibido por el Corán. Naturalmente, en la prosti-
tución árabe no hay "achoumas" y posiblemente sea esta la razón de que
las prostitutas acaparen prácticamente la vida sexual del pueblo árabe. Las
esposas sólo sirven como medio de cumplir la ley islámica y como ayuda
en el trabajo familiar. Ahora bien, donde hay una cuidadosa observancia
musulmana también hay poca prostitución. Generalmente la prostitución
está en las grandes ciudades del pueblo árabe, donde los contactos con euro-
peos han sido más intensos y frecuentes.
En El Cairo hay una mercantilización turística del costumbrismo se-
xual; pero se trata de algo periférico, de algo que no supone una actividad
de un pueblo, sino un modo de explotación turística. En ciertos estableci-
mientos y icasas especializadas, mediante el pago de elevados precios, se
pueden contemplar prácticas homosexuales, heterosexuales e incluso acti-
vidades genitales entre una mujer y un animal, que generalmente es el asno.
Hasta hace poco, en muchas zonas de la geografía árabe, la homosexua-
lidad, sobre todo la masculina, tenía un carácter casi sagrado, como lo tienen
los "chamanes asiáticos". El homosexual era un "santón", seguramente
porque se le consideraba diferente de los demás hombres, y se veía en él algo
extraño.
Pero donde existe un panorama floridísimo de costumbrismo Sexual, es
en toda el Africa negra. Allí, cada clan tribal tiene sus normas y sus cos-
tumbres. La revolución occidentalizante que conmueve actualmente todo
Africa, no ha podido aJun enuclear, y en muchas zonas n1 rozar siquiera,
esos hábitos. Por lo tanto uede observarse en el mundo ne ro una variedad
de costumbres seXualeS casi indescriptible. Los núcleos negros más europei-
zados por un largo régimen colonial o por el influjo ya secular del cristiani-
mo misionero, han adoptado una moral sexual muy parecida a occidente.
Pero hay muchas zonas y muchas tribus donde aún siguen practicándose
las actividades sexuales Según normas ancestrales y absolutamente primi-
tivas que dejan asombrada a la mentalidad occidental. Vamos a dar noticia
de algunas costumbres africanas a este respecto.
En Africa existen en la actualidad diversas culturas, fruto de la interac-
ción entre los pueblos colonizadores y los sometidos a colonización, exis-
tiendo incluso naciones, como la República Sudafricana, en las que la cul-
tura de tipo europeo domina exclusivamente en la estructura legal, Social,
política y económica del país. Sin embargo, en este apartado nos referiremos
únicamente a algunos aspectos de la vida sexual propios de la cultura autóc-
tonamente africana, haciendo abstracción de las modificaciones introducidas
por las influencias de la colonización.
En conjunto, podemos decir que la revisión de la vida sexual en los ne-
gros africanos, desde el nacimiento y la adolescencia hasta el matrimonio,
revela una bien coordinada estructuración social. Pese a las diferencias
locales, es evidente la existencia de unos principios generales. Cada indivi-
duo es educado de forma que pueda llegar a ser un miembro útil y bien adap-
tado en el grupo Social al que pertenece. Gran parte de las normas e ideas
acerca de la sexualidad en los pueblos africanos difieren grandemente de
las mantenidas en los países del área cultural occidental, pero resulta indu-
dable la presencia en aquéllos de un bien planeado y coherente sistema.
Tal vez la mayor diferencia entre el concepto africano del sexo y el pro-
pio de nuestra civilización occidental reside en la falta de trasfondo y regla-
mentación religiosos en lo que a la vida sexual se refiere, entre los africanos.
En todos los pueblos africanos existe, indudablemente, la idea de uno o de
varios seres supremos y creadores; pero los mandatos y leyes que de ellos
pueden emanar no tienen ninguna relación con la vida sexual, como tam-
poco, en general, ofrecen recompensas ni amenazan con castigos las accio-
nes individuales. El quebrantamiento de la ley es una ofensa contra el grupo
social y sus componentes, pero no contra Dios. Los tabús, reglamentaciones
y prohibiciones sexuales son un asunto que concierne a la tribu, no a las
divinidades.
Desde una edad relativamente temprana, los niños y niñas juegan por
separado. Las niñas trabajan con sus madres y losjuegos son, en su mayoría,
una imitación de las tareas reservadas a las mujeres adultas. Por su parte,
los niños construyen flechas rudimentarias y trampas para cazar animales.
Antes de la iniciación existen, en algunos pueblos, relaciones amistosas entre
chicos y chicas, e incluso, en algunas tribus, los niños de ambos sexos reali-
zan juegos sexuales sin que los adultos le den a esto una mayor importancia.
En Angola, la edad de la iniciación es variable debido al hecho de que la
ceremonia tiene lugar solamente cada tres o cuatro años.
Cuando los muchachos están aptos para la iniciación son separados del
resto de la tribu, y comienzan una vida en común en un recinto preparado
exprofeso para ellos. Algunos hombres adultos de la tribu son encargados,
entonces, de su educación y, en algunos casos, cada joven es colocado al cui-
dado de un educador. El muchacho debe aprender a prestar respeto y obe-
diencia a los adultos, siendo instruido en las leyes y tabús de la tribu, espe-
cialmente en los referentes al matrimonio. Cuando totems y clanes forman
parte de la organización social, el matrimonio se halla prohibido entre los
miembros del mismo tótem o clan.
Los muchachos deben soportar toda clase de penalidades, principalmente
largos y fatigosos días de caza o pesca, así como castigos corporales por la
menor transgresión de la disciplina. \/Vilfrid Dyson cuenta haber visto, entre
los Fulani del oeste de África, un tipo especial de ceremonia de flagelación
en la que los muchachos, agrupados por parejas, se flagelaban mutuamente
y por turno en la espalda con delgadas y flexibles varillas. La escena tenía
lugar en presencia de las muchachas de la tribu que aplaudían alegremente
cuando el flagelado no mostraba signos de dolor.
El tiempo de iniciación de las muchachas viene indicado por el desa-
rrollo de los senos y por la menarquia. Se trata de un período caracterizado
por múltiples rituales, interdicciones y tabús. En muchas tribus, la alimen-
tación debe mantenerse dentro de una determinada dieta y, generalmente,
la muchacha ocupa una choza aparte de la de su familia. Al término de la
menstruación se realizan ceremonias mágicas de purificación. En algunas
tribus negras del África occidental, al comienzo de la pubertad las mucha-
chas son sometidas a un régimen de engorde como forma de alcanzar la ma-
xima belleza. Para ello permanecen recluidas durante meses, e incluso du-
rante años, de acuerdo con las posibilidades económicas de la familia.
En ciertas tribus, durante el período de reclusión las muchachas sufren
la escisión del clítoris u otras intervenciones quirúrgicas en los genitales.
Estas operaciones pueden consistir en una infibulación de los grandes la-
bios que haga las relaciones sexuales imposibles. En estos casos, antes del
matrimonio debe procederse a una nueva intervención quirúrgica.
lunes, 26 de octubre de 2009
El costumbrismo Sexual en Asia
Al presentarnos el análisis del costumbrismo sexual asiático debemos
pensar en una gran cantidad de países que siguen unas normas sexuales
muy primitivas en las que apenas ha habido evolución, como pueden ser la
India, Thailandia, el Irán, el Pakistán, etc. Sobre China, todavía tenemos
pocos datos para poder decir algo concreto, debido a las escasas noticias
que se tienen de este país a través del "telón de bambú". Por lo tanto de-
g bemos limitarnos al país que más Se ha occidentalizado y que, verdadera-
mente, ha tenido una auténtica evolución en su costumbrismo Sexual. Este
país es el Japón. Además, el Japón es una verdadera síntesis de lo asiático
y podrá servir de ejemplo para todo el mundo amarillo. Naturalmente,
A Tokio nos va a dar la pauta general de lo que nos interesa.
En primer término están una serie de bares en los que hay unas cama-
reras en traje de baño a rayas o con largos vestidos japoneses abiertos por
un lado para mostrar, con el movimiento, la pierna, el muslo e incluso el
slip. Otras llevan bonitos "tutús" de colores diversos. Se pide la consumi-
ción, se paga por adelantado y, después, si uno se aburre, puede llamar con
un Simple gesto a alguna de las camareras, a la que puede sacar a bailar.
Durante el baile ella misma se preocupa de dar todas las señas pertinentes
para posibilitar una entrevista en otro momento. Estos bares están cerca
del puente de Shimbashi; uno de los más conocidos es el "Albion". Por los
alrededores de la estación de Shimbashi hay un barrio, repleto de bares y
a restaurantes de tipo popular, que perpetúa los_ antiguos "barrios de placer"
del Japón tradicional.
En Shinjuku existe el café más ye-yé de Tokio, llamado "Ky―ko". Allí,
mientras uno está sentado cómodamente en su mesa, comiendo con tran-
quilidad, se presenta una chica y sin decir palabra, con una mirada vaga
y una lejana y extraña sonrisa, saca de su bolso una cajita de la que extrae
dos o tres píldoras y se las traga bebiendo un sorbo de la insustituible Coca-
Cola que hay sobre la mesa. Después sin ningún preámbulo pide que se
la lleve a comer, pues tiene hambre. Entonces se la puede llevar del brazo
a un restaurante y a partir de entonces intimar con ella.
En el barrio de Shinjuku también pueden encontrarse los célebres "Es-
tudios de Desnudo". En la puerta de estos estudios están haciendo calceta
dos o tres mujeres de edad indefinida. Si alguien se decide a entrar, pagando
600 yens (unas 85 ptas.), podrá ver cómo dos modelos se desnudan sobre
una especie de tarima muy iluminada por varios focos y cómo durante una
hora estarán representando las posturas más eróticas. Paseando por las
calles del Shinjuku es muy fácil encontrarse con vendedores de lotograíías
pornográficas y con algunos tipos que os darán secretas direcciones para pre-
senciar espectáculos privados donde intervienen una o dos parejas, o bien
un "blanco—blanco" (o sea, dos mujeres). Sin dejar el barrio de Shinjuku
puede visitarse el célebre mundo de los establecimientos de baños.
En el barrio de Asakusa, a dos pasos del viejo Yoshiwara, pueden en-
contrarse los baños más célebres, aún llamados "Toruko" (baños turcos).
Allí, pagando unas 200 ptas. (1500 yens) se practica al cliente un tipo de
"masajes especiales" que nada tienen que ver con el masaje normal que
todo el mundo conoce.
Por otro lado, el barrio Atami es el barrio de los llamados "nude-shows",
donde se lleva a cabo un "strip―tease" integral. El espectáculo empieza
sobre el mediodía y dura dos horas; luego sigue en sesión continua hasta
las once de la noche. Allí, aparte el espectáculo, los clientes pueden encon-
trarse con verdaderas sorpresas. Posiblemente el vecino de butaca dejará
caer sobre las rodillas del visitante no habitual un pequeño mensaje redactado
poco más o menos así: "Señor, le invito a visitar mi familia; tengo una niña
de 10 años que OS dará un auténtico concierto de piano". También es posi-
ble cortejar durante cierto tiempo a una muchachita muy femenina, que
luego, al salir, dirá: "Lo siento, Señor, pero soy un muchacho".
El Japón, después de siglos de tradiciones y tabús, se ha liberalizado
de tal manera que es uno de los países del mundo con menos prejuicios. En
el Japón, las diversiones y el placer no se consideran como debilidades o
como ataques al la moral. Tampoco existe la lucha abierta de los Sexos. La
mujer sabe que ha nacido para Servir al hombre con agrado. Es la idea que
posee tanto la cabareitera como la mujer casada; por lo tanto, su actitud
ante la Sexualidad está libre de todo sentimiento de culpabilidad. El pudor
que Señalan nuestros cánones es totalmente desconocido. En cambio, amar
con escrúpulos o cumplir imperfectamente con el papel de mujer se consi-
dera en el japón como un grave atentado a la moral. En la mentalidad
occidental, la igualdad de Sexos ha hecho que las mujeres se sientan a me-
nudo inseguras en su papel. En cambio, la mujer japonesa conoce exacta-
mente Su papel dentro de la complicada estructura de los derechos v los de-
beres. Hay un mundo de los hombres y uno de las mujeres, no existe lucha
abierta de los sexos, sino fronteras fijadas con presicion para cada uno.
La mujer ha aprendido a respetar el orden de las diferencias sexuales
e incluso encontrar en ellas la razón de su vida. Proporcionar al hombre
es una obligación para ella. Los placeres físicos y por lo tanto los del
sexo en su aspecto sensotrial, pertenecen, según su mentalidad, a un
mundo fugaz que hay que cuidar como el jardín florido de la vida.
Una japonesa genuina, educada al estilo tradicional, no dice jamás lo
que realmente desea. Todo son signos, insinuaciones, suspiros, un juego de
cien espejos. Para la mujer japonesa la insinuación de un sentimiento no
es nunca espontánea o gratuita. Cada expresión de sentimientos puede ser
una trampa, una red en la que el otro Se enreda y de la que Sólo puede salir
correspondiendo a ella.
Por ejemplo, la japonesa utiliza su diario íntimo no para reflejar en él
lo que le ocurre en su interior o en su vida personal, sino que escribe aque-
llas cosas que le consta desatarán en su marido las reacciones que desea,
ya que sabe que su marido lee "su diario" por muy oculto que ella expresa-
mente lo guarde.
En fin, la mujer japonesa utiliza toda clase de medios para compensar
internamente la prioridad externa del hombre. No puede, como el hombre,
hablar abiertamente sobre asuntos del corazón y del amor, y compensa esto
con su alto sentido de la diplomacia de los sentimientos y de la sexualidad.
pensar en una gran cantidad de países que siguen unas normas sexuales
muy primitivas en las que apenas ha habido evolución, como pueden ser la
India, Thailandia, el Irán, el Pakistán, etc. Sobre China, todavía tenemos
pocos datos para poder decir algo concreto, debido a las escasas noticias
que se tienen de este país a través del "telón de bambú". Por lo tanto de-
g bemos limitarnos al país que más Se ha occidentalizado y que, verdadera-
mente, ha tenido una auténtica evolución en su costumbrismo Sexual. Este
país es el Japón. Además, el Japón es una verdadera síntesis de lo asiático
y podrá servir de ejemplo para todo el mundo amarillo. Naturalmente,
A Tokio nos va a dar la pauta general de lo que nos interesa.
En primer término están una serie de bares en los que hay unas cama-
reras en traje de baño a rayas o con largos vestidos japoneses abiertos por
un lado para mostrar, con el movimiento, la pierna, el muslo e incluso el
slip. Otras llevan bonitos "tutús" de colores diversos. Se pide la consumi-
ción, se paga por adelantado y, después, si uno se aburre, puede llamar con
un Simple gesto a alguna de las camareras, a la que puede sacar a bailar.
Durante el baile ella misma se preocupa de dar todas las señas pertinentes
para posibilitar una entrevista en otro momento. Estos bares están cerca
del puente de Shimbashi; uno de los más conocidos es el "Albion". Por los
alrededores de la estación de Shimbashi hay un barrio, repleto de bares y
a restaurantes de tipo popular, que perpetúa los_ antiguos "barrios de placer"
del Japón tradicional.
En Shinjuku existe el café más ye-yé de Tokio, llamado "Ky―ko". Allí,
mientras uno está sentado cómodamente en su mesa, comiendo con tran-
quilidad, se presenta una chica y sin decir palabra, con una mirada vaga
y una lejana y extraña sonrisa, saca de su bolso una cajita de la que extrae
dos o tres píldoras y se las traga bebiendo un sorbo de la insustituible Coca-
Cola que hay sobre la mesa. Después sin ningún preámbulo pide que se
la lleve a comer, pues tiene hambre. Entonces se la puede llevar del brazo
a un restaurante y a partir de entonces intimar con ella.
En el barrio de Shinjuku también pueden encontrarse los célebres "Es-
tudios de Desnudo". En la puerta de estos estudios están haciendo calceta
dos o tres mujeres de edad indefinida. Si alguien se decide a entrar, pagando
600 yens (unas 85 ptas.), podrá ver cómo dos modelos se desnudan sobre
una especie de tarima muy iluminada por varios focos y cómo durante una
hora estarán representando las posturas más eróticas. Paseando por las
calles del Shinjuku es muy fácil encontrarse con vendedores de lotograíías
pornográficas y con algunos tipos que os darán secretas direcciones para pre-
senciar espectáculos privados donde intervienen una o dos parejas, o bien
un "blanco—blanco" (o sea, dos mujeres). Sin dejar el barrio de Shinjuku
puede visitarse el célebre mundo de los establecimientos de baños.
En el barrio de Asakusa, a dos pasos del viejo Yoshiwara, pueden en-
contrarse los baños más célebres, aún llamados "Toruko" (baños turcos).
Allí, pagando unas 200 ptas. (1500 yens) se practica al cliente un tipo de
"masajes especiales" que nada tienen que ver con el masaje normal que
todo el mundo conoce.
Por otro lado, el barrio Atami es el barrio de los llamados "nude-shows",
donde se lleva a cabo un "strip―tease" integral. El espectáculo empieza
sobre el mediodía y dura dos horas; luego sigue en sesión continua hasta
las once de la noche. Allí, aparte el espectáculo, los clientes pueden encon-
trarse con verdaderas sorpresas. Posiblemente el vecino de butaca dejará
caer sobre las rodillas del visitante no habitual un pequeño mensaje redactado
poco más o menos así: "Señor, le invito a visitar mi familia; tengo una niña
de 10 años que OS dará un auténtico concierto de piano". También es posi-
ble cortejar durante cierto tiempo a una muchachita muy femenina, que
luego, al salir, dirá: "Lo siento, Señor, pero soy un muchacho".
El Japón, después de siglos de tradiciones y tabús, se ha liberalizado
de tal manera que es uno de los países del mundo con menos prejuicios. En
el Japón, las diversiones y el placer no se consideran como debilidades o
como ataques al la moral. Tampoco existe la lucha abierta de los Sexos. La
mujer sabe que ha nacido para Servir al hombre con agrado. Es la idea que
posee tanto la cabareitera como la mujer casada; por lo tanto, su actitud
ante la Sexualidad está libre de todo sentimiento de culpabilidad. El pudor
que Señalan nuestros cánones es totalmente desconocido. En cambio, amar
con escrúpulos o cumplir imperfectamente con el papel de mujer se consi-
dera en el japón como un grave atentado a la moral. En la mentalidad
occidental, la igualdad de Sexos ha hecho que las mujeres se sientan a me-
nudo inseguras en su papel. En cambio, la mujer japonesa conoce exacta-
mente Su papel dentro de la complicada estructura de los derechos v los de-
beres. Hay un mundo de los hombres y uno de las mujeres, no existe lucha
abierta de los sexos, sino fronteras fijadas con presicion para cada uno.
La mujer ha aprendido a respetar el orden de las diferencias sexuales
e incluso encontrar en ellas la razón de su vida. Proporcionar al hombre
es una obligación para ella. Los placeres físicos y por lo tanto los del
sexo en su aspecto sensotrial, pertenecen, según su mentalidad, a un
mundo fugaz que hay que cuidar como el jardín florido de la vida.
Una japonesa genuina, educada al estilo tradicional, no dice jamás lo
que realmente desea. Todo son signos, insinuaciones, suspiros, un juego de
cien espejos. Para la mujer japonesa la insinuación de un sentimiento no
es nunca espontánea o gratuita. Cada expresión de sentimientos puede ser
una trampa, una red en la que el otro Se enreda y de la que Sólo puede salir
correspondiendo a ella.
Por ejemplo, la japonesa utiliza su diario íntimo no para reflejar en él
lo que le ocurre en su interior o en su vida personal, sino que escribe aque-
llas cosas que le consta desatarán en su marido las reacciones que desea,
ya que sabe que su marido lee "su diario" por muy oculto que ella expresa-
mente lo guarde.
En fin, la mujer japonesa utiliza toda clase de medios para compensar
internamente la prioridad externa del hombre. No puede, como el hombre,
hablar abiertamente sobre asuntos del corazón y del amor, y compensa esto
con su alto sentido de la diplomacia de los sentimientos y de la sexualidad.
miércoles, 7 de octubre de 2009
Prostitución
En 1839 la policía estimaba que existían en Londres alrededor de 7000
prostitutas. Dado que la población masculina adulta era algo inferior al
millón, esto significaba que había una prostituta por cada cien hombres.
Naturalmente, debe tenerse en cuenta un número indeterminado de indivi
duos enfermos o demasiado ancianos a los que hubiera sido necesario excluir
del número de clientes potenciales. En la actualidad el número de proSti
tutas ha disminuido muchísimo en Londres, especialmente debido a la
igualdad laboral entre ambos Sexos, a la mayor libertad en las costumbres
sexuales y a la proliferación de lo que puede llamarse prostitución "amateur".
Quienes la practican son mujeres que frecuentan las salas de baile, reStau
rantes, etc., y que se distinguen de las prostitutas profesionales por escoger
el hombre con el que desean entablar relaciones sexuales ——contrariamente
a la prostituta profesional que presenta la indiscriminación como una de
sus más relevantes caracterÍs_ticaS— y exige O no pago por su prestación
sexual, Según sus necesidades momentáneas. Vale la pena hacer notar que
estas prostitutas "amateurs" son portadoras de enfermedades venéreas con
mucha más frecuencia que las profesionales.
El Wolfenden Rapport recomendó penas progresivamente más fuertes
para la solicitación por parte de las prostitutas, entendiéndose por solicita-
ción el hecho de abordar ya sea con palabras ya con hechos a los transeúntes,
concurrentes a un bar, salón de bailes, etc. Para el primer arresto propuso
una multa de l0 libras, 25 para el segundo y tres meses de cárcel para los ,
A subsiguientes. Estas medidas lograron los objetivos propuestos, es decir,
` erradicar la prostitución callejera y convertirla, si no en inexistente, por
lo menos en subrepticia.
prostitutas. Dado que la población masculina adulta era algo inferior al
millón, esto significaba que había una prostituta por cada cien hombres.
Naturalmente, debe tenerse en cuenta un número indeterminado de indivi
duos enfermos o demasiado ancianos a los que hubiera sido necesario excluir
del número de clientes potenciales. En la actualidad el número de proSti
tutas ha disminuido muchísimo en Londres, especialmente debido a la
igualdad laboral entre ambos Sexos, a la mayor libertad en las costumbres
sexuales y a la proliferación de lo que puede llamarse prostitución "amateur".
Quienes la practican son mujeres que frecuentan las salas de baile, reStau
rantes, etc., y que se distinguen de las prostitutas profesionales por escoger
el hombre con el que desean entablar relaciones sexuales ——contrariamente
a la prostituta profesional que presenta la indiscriminación como una de
sus más relevantes caracterÍs_ticaS— y exige O no pago por su prestación
sexual, Según sus necesidades momentáneas. Vale la pena hacer notar que
estas prostitutas "amateurs" son portadoras de enfermedades venéreas con
mucha más frecuencia que las profesionales.
El Wolfenden Rapport recomendó penas progresivamente más fuertes
para la solicitación por parte de las prostitutas, entendiéndose por solicita-
ción el hecho de abordar ya sea con palabras ya con hechos a los transeúntes,
concurrentes a un bar, salón de bailes, etc. Para el primer arresto propuso
una multa de l0 libras, 25 para el segundo y tres meses de cárcel para los ,
A subsiguientes. Estas medidas lograron los objetivos propuestos, es decir,
` erradicar la prostitución callejera y convertirla, si no en inexistente, por
lo menos en subrepticia.
Leyes contra la obscenidadad
El grado de libertad permitido a libros periódicos revistas en relación
con temas Sexuales ha venido fluctuando desde los tiempos de Isabel I. En
este campo lo más destacable no son las leyes en sí, sino la forma como estas
son aplicadas. La libertad tolerada es un buen barómetro para registrar el
clima existente en la opinión pública.
Algunas de las obras de Shakespeare contienen pasajes tan atrevidos
que aun hoy día es difîcil hallar alguna edición que no haya sido convenien-
temente expurgada. Lo propio ocurre con las traducciones de los clásicos
—Aristófanes y Petronio, por ejemplo———- numerosos pasajes de los cuales
son dejados en su versión original.
En Gran Bretaña no existe un censor oficial de publicaciones, aun cuando
las Obras teatrales han de contar con la aprobación del Lord Chamberlain.
Los responsables de la publicación de libros y periódicos editan estos a su
propio riesgo, y cualquier ciudadano particular tiene el derecho de denun-
ciar a las autoridades lo que él considera como obsceno.
El Lord Chiefjustice Campbell da la definición de publicación obscena
diciendo que "se trata de un escrito cuyo Íin es corromper la moralidad
cn los jóvenes y perturbar los naturales sentimientos de decencia de una
persona normal". Sin embargo, a partir de 1955 se admite que debe tenerse
cn cuenta el juicio de los expertos acerca de los méritos culturales o lite-
rarios de una obra, antes de que pueda condenársela por obscena. A causa
dc ello, actualmente existe mucha mayor libertad de expresión de la que
existía hace diez o quince años, y los novelistas hablan con gran franqueza
de los asuntos relacionados con la sexualidad, siendo la homosexualidad
incluso la prostitución temas considerados aceptables siempre que vayan
acompañados de un suficiente bagaje cultural y literario.
con temas Sexuales ha venido fluctuando desde los tiempos de Isabel I. En
este campo lo más destacable no son las leyes en sí, sino la forma como estas
son aplicadas. La libertad tolerada es un buen barómetro para registrar el
clima existente en la opinión pública.
Algunas de las obras de Shakespeare contienen pasajes tan atrevidos
que aun hoy día es difîcil hallar alguna edición que no haya sido convenien-
temente expurgada. Lo propio ocurre con las traducciones de los clásicos
—Aristófanes y Petronio, por ejemplo———- numerosos pasajes de los cuales
son dejados en su versión original.
En Gran Bretaña no existe un censor oficial de publicaciones, aun cuando
las Obras teatrales han de contar con la aprobación del Lord Chamberlain.
Los responsables de la publicación de libros y periódicos editan estos a su
propio riesgo, y cualquier ciudadano particular tiene el derecho de denun-
ciar a las autoridades lo que él considera como obsceno.
El Lord Chiefjustice Campbell da la definición de publicación obscena
diciendo que "se trata de un escrito cuyo Íin es corromper la moralidad
cn los jóvenes y perturbar los naturales sentimientos de decencia de una
persona normal". Sin embargo, a partir de 1955 se admite que debe tenerse
cn cuenta el juicio de los expertos acerca de los méritos culturales o lite-
rarios de una obra, antes de que pueda condenársela por obscena. A causa
dc ello, actualmente existe mucha mayor libertad de expresión de la que
existía hace diez o quince años, y los novelistas hablan con gran franqueza
de los asuntos relacionados con la sexualidad, siendo la homosexualidad
incluso la prostitución temas considerados aceptables siempre que vayan
acompañados de un suficiente bagaje cultural y literario.
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