jueves, 1 de octubre de 2009

FRANCIA

En Francia, el costumbrismo Sexual debe ser buscado en París, ciudad
que resume a toda la nación. En París eXiSten, como en Nueva York, las
"call-girls" y con la misma función que allí. Llegan a dos mil, y sus hono-
rarios profesionales Son del orden de los 300 nuevos francos. Estas "call­g1rlS"
se comportan como honorables señoras o como antiguas amigas. Pueden
conversar cobre culauqier tema cultural y pertenecen a un partido político
que generalmente es el gaullista. Suelen Ser llamadas las geishas occi-
dentales. En el med1o amb1ente de estas Call-girls parisiaS no existe la
palabra Cliente, sino que se usa exclusivamente la palabra Señor. Se las
paga de un modo honorable, med1ante la entrega de un Sobre, e 1nCluSo
esto Se reahza de un modo d1S1mulado. La mayor parte Son mujeres d1vorC1a-
das (65%) o casadas (5%) y solo un 30%de solteras. la clientela
esta formada por hombres entre los 40 y los 60 anos, generalmente del mundo
de lOS negocios. Se toma contacto con estas call-girls mediante los servi-
cioS de mas de una docena de agenC1aS oficiales especiales instaladaS en Paris.

La mitad de estas agencias pueden encontrarse en el distrito XVI, algunas
en el XVII y las restantes en el VIII. Cerca del Bois de Boulogne existe
una central de "call-girls" que sólo presta servicios entre las 2 y las 7 de la
tarde, ya que se trata de mujeres casadas. Las "call-girls" no están someti-
das a control policíaco ni sanitario y tienen, por lo tanto, la máxima autonomía.

También la homosexualidad Se ha extendido en París de forma rápida
y sorprendente. En el mundo de las modas y del arte es algo habitual, así
como en ciertos altos Sectores de la población. Para asegurarse la entrada
en algunos provechosos y promocionantes grupos de presión no hay otro
remedio que pasar por la homosexualidad. Ésta tiene sus cabarets especia-
lizados, como "l\/[adame Arthur" y "Le Carroussel". También pasean por
los muelles del Sena, por las Tullerías, en la Villette y por el Barrio Latino,
preferentemente por Saint-Germain-des—Prés. En las llamadas "esferas inte-
lectuales" los estadísticos del Ministerio de justicia han hallado un 40 %
de homosexuales. Los principales centros de reunión son "Carrefour", en
Montparnasse; la terraza de la "Reine Blanche" o la de "Flore", o bien
la cafetería "AuX deux magotS", de Saint-Germain-des-Prés.

Los otros capítulos del costumbrismo sexual francés son ya demasiado
conocidos para traerlos a colación en estas páginas. De todas maneras, la
gran madurez francesa guarda, ante la problemática sexual, un equilibrio
muy positivo y ejemplar.

El costumbrísmo en la moral Sexual europea

PAÍSES ESCANDINAVOS

Noruega, Suecia y Dinamarca son tres democracias altamente desarro-
lladas lo mismo en el sentido político que en el social. En Suecia, el sistema
feudal alcanzó mayor poder y duración que en Dinamarca y en Noruega;
pero hoy día el conservadurismo no representa ninguna fuerza política o
pocial poderosa.

En la época de la reforma protestante, mientras el resto de las naciones
europeas se empeñaban en cruentas guerras civiles, los países escandinavos
abrazaron pacíficamente el luteranismo, manteniéndose al margen de luchas
y de extremismos. Probablemente a causa de ello, la idea de que la sexuali-
dad es algo "sucio" y "pecaminoso" no se halla tan arraigada en los países
escandinavos como en las demás naciones europeas y en los Estados Unidos.

El clima de opinión es en estos países muy propicio para la reforma de
las leyes y costumbres sexuales, de acuerdo con los avances de los conocimientos
bioiógieos, psicológicos y sociológicos. También las investigaciones sexo-
lógicas se desarrollan en un ambiente altamente favorable y de gran com-
prensión.

El número de delitos sexuales es muy pequeño. Como contrapartida,
el numero de abortos provocados es muy elevado. En Dinamarca, por ejem-
plo, en l957, sobre una población total de 4400 000 habitantes el número
de abortos legales fue de 3 775, estimándose en l5 el número de abortos clan-
destinos. En Noruega, se calcula que el número de abortos legales totaliza
el 10,5 por ciento de los embarazos, a los que debe añadirse un número de
abortos ilegales igual al ll,6 por ciento de los embarazos. El porcentaje de
homosexualidad exclusiva es también_muv elevado, habiéndose, en algunas
ocasiones, propuesto leyes para legalizar las uniones homosexuales.

Tal vez una de las características más peculiares de los países escandi-
navos en comparación con las demás naciones del área cultural occidental,
estribe en la extraordinaria frecuencia de las relaciones sexuales prematri-
moniales, así como en la escasa importancia que se les concede. Una reciente
investigación realizada en Dinamarca puso de relieve que, de 284 mujeres
interrogadas, el 80 por ciento no hallaban nada inmoral o censurable en
las experiencias sexuales prematrimoniales. Solamente cuatro de ellas (1,4 por
ciento} llegaron vírgenes a.l matrimonio. De las restantes, sólo el 53 por ciento
liabían sido desfloradas por el que luego llegó a ser su marido.

En Noruega es considerado completamente normal que los jóvenes de
ambos sexos pasen la noche juntos en los refugios de montaña en ocasión
de excursiones o de la práctica del esquí. Es corriente entre los solteros el
iniciar contactos sexuales después de las tres o cuatro primeras citas.

La mayoría de los muchachos y muchachas han sostenido de dos a tres vincu-
laciones sexuales antes de su matrimonio. Estas vinculaciones pueden ser
de duración larga o corta. Los estudiantes son en general, menos inclinados
a tales vinculaciones que los jóvenes de clase trabajadora; pero esto proba—
blemente es debido, no a una d1ferenc1a de mentalidad, sino al hecho de
que las tareas universitarias exigen un mayor consumo.

También en Suecia las relaciones prematrimoniales son consi-­
deradas como perfectamente normales. Entre los hombres, la primera rela-
ción sexual tiene lugar, por término medio, entre los l7 y los 19 años. El hecho
de habitar en la ciudad o en un ambiente rural arece tener oca influencia
en lo que a la edad de la primera cópula se refiere; pero mientars que los
hombres maduros actualmente interrogados relatan su primera experiencia
sexual como producida en forma imprevista, los jóvenes la narran como
algo mucho más planeado de antemano. ES interesante hacer notar que la
primera experiencia Sexual masculina actual tiene lugar generalmente con
muchachas de Similar edad, mientras que hace unas décadas era más {re-
cuente que esta primera cópula se produjera con una mujer sensiblemente
mayor que ellos. En general puede decirse que, en Suecia, a pesar de las
frecuentes diatribas contra la degeneración de las costumbres en la juven—
tud , los jóvenes de la actualidad parecen hallarse mas inclinados a establecer
unas relaciones sexuales estables tras la primera experiencia sexual.

El primer síntoma de la libertad sexual sueca es proporcionado por la
ronda de los "raggare" (jóvenes ye-ye), en la Kungsgatan de Estocolmo.
Los "raggare" llegan a la Kungsgatan hacia las ocho de la noche de los
sábados. Van, generalmente, de tres en tres, sentados en la delantera de
viejos coches americanos. Pasan lentamente junto al borde de las aceras,
como en procesión. En la parte trasera de estos coches no va nadie: es la
"sankgammaren" (el dormitorio). Por las aceras andan despacito las "bral-
lis" o "raggar—brudar" (chicas ve­ve). Desde los coches, los chicos las llaman;
de vez en cuando,'una, o varias, Se acercan a un coche. Este se detiene y el
dialogo es muy breve:
—— ¿De acuerdo?
—— Conforme.

Las chicas suben al coche. La próxima etapa será Liljanskogen, o cual-
quiera de los bosques de los alrededores de Estocolmo. Antes, o después,
es obligada la parada en una caietería ve-ve, o "raggarfil<", para tomar
un vaso de cualquier cosa v oir el último disco del momento. No se sirven
bebidas alcohólicas, pero quien mas quien menos todos llevan consigo su
frasco de "renat" (ginebra).

También es habitual ir de pasada a la "Centralstationen", donde, dise-
minados por la gran cantidad de pasadizos, hay muchos "lotomatons".

Mientras los chicos vigilan la eventual llegada de los "statliga―springjoijkor"
(policía), las chicas, con sus roncas risas, se desnudan delante del objetivo
para dejar un recuerdo "sexy" a sus eventuales compañeros. Por otro lado,
el "autostop" de las chicas generalmente implica una gratiiicación sexual
como compensación del viaje.

Fue muy comentado por la prensa el caso de una colecta realizada en
la calle entre los ocasionales espectadores del coito de una chica con un
"raggare" sobre la capota del motor de un coche. Esto sucedió en Kristianstad.

Uno de los resultados de esta promiscuidad cada día más extendida ha
sido el actual número de casos, jamas alcanzado antes en Suecia, de enfer-
medades venéreas. Se dan mas de 5000 casos de gonorrea en las chicas de
l5 a l9 años. Y esto, pese al descubrimiento de los antibióticos. Por lo que
respecta a las madres solteras menores de edad su número ha sobrepasado
los 6000 casos últimamente. También esta dando Suecia actualmente uno
de los más altos índices de homosexualidad de Europa, lo cual es en sí muy
sintomático. La relación seXual normal no tiene ya ninguna resonancia
personal, porque Se ha convertido en algo de extrema banalidad. Hay que
buscar, por lo tanto, formas nuevas y nuevos estímulos.

El panorama del costumbrísmo Sexual en Norteamérica II

Las mujeres dedicadas a este negocio son llamadas "gold-diggers", busca-
doras de oro. De todas maneras, por muy importantes que puedan ser los
i factores económicos que han intervenido en este panorama de la vida con-
yugal americana, parece ser que el afán de lucro sólo juega, por lo general,
un papel simplemente secundario.

Kinsey trató de poner en evidencia las causas puramente sexuales que
desde los primeros años del matrimonio van conduciendo a un estado ani-
mico especial. Llegó a la conclusión de que los maridos suelen pecar mu-
chas veces de falta de las nociones anatómicas y fisiológicas más elementales,
razón por la cual la relación seXual no es satisfactoria en ambos cónyuges,
convirtiéndose en algo desagradable e incluso molesto, sobre todo para la
mujer. También ayudan a la fragilidad del matrimonio americano la fre-
cuencia de relaciones sexuales prenupciales, que se da sobre todo entre la
población estudiantil.

Ahora bien, el síntoma costumbrista por excelencia es elsustentado por
la homosexualidad, tanto masculina como femenina, que se va difundiendo
paulatinamente en todos los estados de la Unión federal americana. Tanto
en la Universidad como en el ejercito, la homosexualidad es bastante fre-
cuente y, según el "rapport" Kinsey, un 45 % de la población masculina
norteamericana ha tenido por lo menos una experiencia homosexual Com-
pleta, más o menos hacia la pubertad. Un l4 % son homosexuales toda su
vida. Se ha calculado la existencia en Nueva York de un millón de homo-
sexuales, un elevado número de los cuales (4000) son sancionados cada año
por atentados contra las buenas costumbres. Durante muchos años, el sector
neoyorquino de Greenwich Village ha sido conocido como el centro en que
los homosexuales femeninos y masculinos tienden a concentrarse, especial-
mente aquellos que presentan cierto talento artístico. La homosexualidad
abunda también muy especialmente en California, sobre todo en Hollywood.

En San Francisco de California las mujeres homosexuales disponen de una
y revista especializada, llamada "The Ladder" (la escalera), y tienen una orga-
nización representativa y oficial llamada "Las chicas de Bilitis". Esta organi-
zación celebra muchos congresos nacionales. La revista de los homosexuales
y 4 masculinos es "Cine".

Especial importancia, en esta constelación de síntomas, tiene el de la
prostitución clandestina. Este tipo de prostitución está formado por las
llamadas "call-girls", que cuentan con una clientela masculina fija, a la
que atienden por un sistema de citas telefónicas, sea acudiendo al lugar en
que el cliente las espera, sea en su propio apartamento o "suite" del hotel
en que residen con carácter permanente. Los clientes de este tipo de pros-
titución han sido llamados "_]ohn". Estos "john" requieren a la "call-girl",
no sólo para practicar actividad sexual, sino además para utilizarla en los
más distintos menesteres, como pueden ser asistir a una cena, a un teatro
o a una boîte, o bien para pasear, bailar, salir de compras, etc. Estas mucha-
chas suelen cobrar 20 dólares por servicio y ganan unos 20.000 dólares anua-
les libres de impuestos. En esta suma se incluyen diversos regalos monetarios
extras sobre el precio estipulado. El instrumento básico de trabajo de las
"call-girls" es el teléfono. Sus apartamentos suelen estar en lugares lujosos.

En Nueva York están ubicados generalmente alrededor de Park Avenue,
y en Chicago, en el Michigan Boulevard. Los encargados de "publiC rela-
tionS" de las grandes sociedades financieras se ocupan de preparar a todo
un equipo de "call-girls" para complacer a sus clientes o asociados en días
de asambleas o de otras actividades mercantiles.

Hasta dónde puede llegar la ola de antipuritanismo que sacude a la moral
sexual norteamericana lo demuestra el hecho de que, en más de 200 restau-
rantes y boites de California, las camareras sirven a la clientela en monokini,
la más extremada expresión social de la llamada "sexplotion" americana.

Y en Nueva York, en pleno Time’s Square, existen gran número de salas
de fiestas en las que las camareras visten maillots de color carne dando impre-
Sión de total desnudez. En este mismo barrio se exhiben las películas con
títulos mas provocativos, por ejemplo: "Los que cambian sus esposas", "Ch1cas
inmorales", "Los pantalones transparentes", "Violación o amor", etc. Igual-
mente, las librerías neoyorquinas presentan los títulos más estimulantes.
Citemos algunos: "DesnudoS a la hora del desayuno", "junglas de la lujuria",
“El muchacho como cebo", "El seXo y el soltero", etc.

Ahora bien, donde mejor se demuestra de forma colectiva la casi total
liberación de la moral seXual norteamericana es a través de lo que aconteció
cuando todo Nueva York se uedó a oscuras en el a a ón de la noche del
9 de noviembre de 1965. Este hecho singular fue descubierto casualmente
por un periodista del "New York Times" que cuando, fuera de servicio,
visitaba a una señora en la clínica de maternidad "Monte Sinaí", oyó decir
a una enfermera:
———No he visto en mi vida tanto movimiento.
Y la misma enfermera se echó a reír de pronto y añadió:
——Han pasado 9 meses desde el apagón.

En dicha clínica se registraron aquella noche 28 nacimientos, cuando
media es de 12. En el Bellevue Hospital, 24, cuando la media es de ll.

En el Columbia, 15 Sobre una media de ll; en el San Vicente, 1O sobre 7;
en el Brookdale, 18 sobre 1O y en el Coney Island, 8 sobre 5. Algunas par-
turientas lo confesaron. Pero el apagón no se limitó a Nueva York, sino que
afectó a una superficie de 207000 km2 (casi la mitad de España), ocupada
por unos treinta millones de habitantes y con ciudades como Boston, Albany,
New Haven, etc. En los trenes subterráneos quedaron aprisionadas 8OO OOO
personas. Pero, en la oscuridad, la gente Se volvió a encontrar a sí misma,
cada cual en su refugio ocasional y con sus aún más ocasionales compañeros.

Hubo pánico, pero también hijos. Los psicólogos y sociólogos de las Univer-
sidades de Cornell, Columbia y Ohio estudian al más alto nivel el hecho
del apagón del 9 de noviembre de 1965 y la ola de fecundidad que produjo.

En realidad, se cambiaron inesperadamente y de modo radical las costum-
bres de una masa de treinta millones de personas. Según Siegel, al apagarse
las luces las personas buscaron refugio unas en otras.

En América del Norte se ha definido el actual decenio como los "seXy
sixties" (los sesenta sexuales), y se concibe la denominación de los perio-
dos históricos por decenios (los años 20, los 30, etc.) así como antaño se con-
cebía por siglos. Incluso la historia se ha contagiado de la velocidad de los
reactores.

Toda esta panorámica antipuritana, favorecida por el más amplio as-
pecto sociopolítico de la democracia, ha implicado un nuevo tipo de mujer.

En principio la muchacha excluye de su mundo todo lo que puede oler a
tabú o a prohibición. Tiene absoluta libertad para elegir cualquier camino.
Desde los 18 años ya se le permite cierta coquetería, y la pérdida de su virgi-
nidad no acarrea demasiados problemas. Muchas veces, la chica se entrega
a un compañero sólo para demostrar que es libre de hacer lo que quiera ‛
y en cualquier momento. En esta entrega, sin embargo, no se llega a una
satisfacción adecuada, ya que se bebe mucho, antes y después, casi no se
habla, sólo eXiste una desnudez parcial, etc. El muchacho, por su parte,
apenas sabe lo que es cortejar a una chica. La primera actividad seXual
es más parecida a una violación que a un acto personal, afectivo, de inte-
gración antropológica. l\/Iuy a menudo este primer contacto con el sexo
opuesto se realiza en el rincón oscuro de un garaje, de un taller, de un par-
que, o en el interior de un coche. La persistencia de la insatisfacción trans-
forma poco a poco a la mujer en una indiferente para la normalidad seXual.

El mismo matrimonio es, muchas veces, un simple hábito, algo así como
un mecanismo. Los dos esposos trabajan mucho, llegan a casa cansados y se
preocupan de todo lo que pueda aumentarles el confort, pero apenas tienen
tiempo de hablar si se dedican un poco a la televisión, a los discos, a la lec-
tura de los periódicos o de sus revistas predilectas. La rutina de la relativa
prosperidad ha oXidado todo lo que podría haber de fresco, de auténtico
y de dulce en la cOnvivencia de lOS dOS SeXOS. SólO quedan la cOhabitación
la cOeXistencia erO nO existe la debida V erSOnal inte ración ni tam OcO
la intimidad armónica. De ahí al divOrciO cOmO nueva experiencia, SólO
hay un paSO. Las cOnverSaciOneS Se reducen muchas veces a prOhlemaS téc-
nicOS del cOche, a temas pOlíticOS O depOrtivOS; y, Si hay niñns, a preguntar
cOmO Se han pOrtadO antes de irse a dOrmir. SOn dialOgOs imperSOnaleS, téc-
nicOs y, pOr lO tantO, vacíOS de humanidad. La velada es cOrta, pOrque hay
que dOrmir las OchO hOraS para cOmpensar la fatiga de un vivir muy cOm—
plejO y deshumanizadO, cargadO de "StreSs"
alcOhOl y lOS tónicOS sOn OtrOS sucedaneOs de la intimidad y del dialOgO per-
SOnal.

EXpueStO ya el panorama del costumhrismo sexual norteamericano de-
gjamos al lector la libertad de juicio.

El panorama del costumbrísmo Sexual en Norteamérica

Empecemos nuestra pulsación de la moral sexual de nuestros días por
un gran país, el más heterogéneo y abigarrado de los que existen hoy, y que
podrá darnos los más claros síntomas y un gran acopio de datos para realizar
nuestro intento.

En Nueva York existe una zona donde los síntomas que nos interesan
abundan extraordinariamente. Esta zona es Greenwich Village. Allí, las
canciones de protesta de la juventud "op" Se limitan a dos temas: las drogas
el amor libre. Estas canciones son interpretadas por conjuntos que son
a la vez bandas juveniles que practican más o menos el gamberrismo y que,
casi siempre, se entregan a actividades extravagantes. Los espectadores corean
enérgicamente estos gritos liberadores. Asimismo, paseando por Nlac Dougal
Street, "donde el amor es libre", pueden verse las vestimentas más raras,
que son los últimos gritos de la moda en Nueva York. Se trata de toda una
serie de extraños trajes de baile, muy propios para interpretar la aún más
extraña discoteca de "Yellow{inger": vestidos con plaquitas de plástico o
metal con la inscripción "anda desnudo" o "anda desnuda", piernas deco-
radas con dibujos resistentes a la lluvia, modelos de papel, de plástico, san-
dalias al estilo griego que, según la publicidad, dan confianza en uno mis-
mo, etcétera.

Lo que ayer era tabú, hoy es normal y mañana será algo ya anticuado.
Llamar la atención en esos lugares supone carecer de prejuicios y normas.
a Los espectáculos pertenecen a este exponente. Por ejemplo, en la calle 42
pueden hallarse más de doscientas personas presenciando en un local com-
pletamente oscuro una escena de beso que se desarrolla en la pantalla. Dos
bocas en primer plano, sobre pantalla panorámica, fuertemente apretadas
y separandose lentamente. Se hace visible de pronto la punta de una lengua,
brillan los dientes. Se percibe la jadeante respiración de la pareja, los chas-
quidos y toda clase de ruidos producidos con las lenguas, labios y dientes;
y esto puede llenar toda la longitud de la película. Pero lo más significativo
es lo que podríamos llamar el "mundo secreto de la obsesión sexual". Este
mundo linda con el mundo de la respetabilidad y de la moral convencional.

En Norteamérica existe un mundo subterráneo que se desarrolla, con para
sitaria simbiosis, en el mismo seno de una sociedad en reacción contra la
escala de valores comúnmente admitida.

Mediante la lectura de anuncios sofisticados y la suscripción a perió-
dicos especializados se entra en contacto con este mundo de la sexualidad
obsesiva. El vocabulario técnico utilizado es siempre el mismo; los anun-
ciantes Se presentan como espíritus libertarios, no conformistas, amantes del
arte y de la relajación, etc. He aquí algunos ejemplos:
"jóvenes solteros —--chicos y chicaS— desean encontrar un matri-
monio para cambiar ideas sobre fotograña íntima, gustos peculiares,
etcétera. Amamos la vida..."

"...mujer de experiencia, que ha vivido muy intensamente, desea
correspondencia con auténticos varones para cambiar impresiones
y hablar de sus gustos especiales..."

Un anuncio de 40 palabras vale l0 dólares. Las cartas que se cruzan entre
estas personas describen las mas extrañas anomalías sexuales.

En este mundo subterráneo es muy normal la práctica del intercambio
de esposas. LOS que intercambian las esposas son maridos para quienes la
emancipación de sus mujeres es al mismo tiempo un deber y un derecho.

El intercambio se practica siempre según las mismas normas. Las parejas
llamadas no conformistas se reúnen en un club todos los fines de Semana
y ponen en práctica sus teorías. Los miembros van renovándose de tiempo .
en tiempo y se reclutan por medio de anuncios. Estas parejas sólo aceptan
en su club a matrimonios legítimos, practica que se llama "wife―swapping".

La correspondencia especializada va casi siempre acompañada de un inter-
cambio de fotografías íntimas. La foto­reportaje se paga muy cara y estos
documentos pasan en seguida a un proceso de reventa que se realiza entre
gran multitud de aficionados a la pornoscopia. Este comercio es muy pro-
ductivo y, además, se complementa mediante un comercio de instrumentos
especiales. Los sadomasoquistas ocupan un lugar especial en este mundo
de la obsesión SeXual. Tienen sus clubs y sus abastecedores de instrumentos
apropiados: latigos, vestidos de cuero, botas altas, etc. Esta peculiar arte-
sanía publica sus ultrasecretos catálogos que responden al más pequeño
deseo de la clientela. Se organizan clubs de ilagelantes y se sirven a domi—
cilio escenas y sesiones de tortura. LOS clientes rellenan unos cuestionarios
especiales que ilustran a los organizadores sobre como deben proceder en
cada caso particular.

La vida conyugal en Norteamer1Ca va evolucionando, en un gran con-
tingente de matrimonios, hacia una poligamia sucesiva, lo cual es otro sín-
toma sospechoso en el panorama de la moral sexual americana. El matri-
monio se celebra en principio con la intención de que sea para toda la vida.

Pero luego, cuando las diíicultades y disgustos empiezan a intervenir, el
Estado admite una especie de derecho a la repudiación. Òtra situación
extraña acaece en el período que media entre dos matrimonios sucesivos,
ya que entonces Suele presentarse un estado de bigamia: antes de que se haya
concedido el divorcio, el que aún es esposo ya mantiene relaciones con su
futura segunda esposa, o la que todavía es esposa con su futuro segundo
marido. Sobre esta panorámica se ha llegado a montar un nuevo tipo de
negocio, practicado indistintamente por hombres y mujeres, y que consis-
te en casarse v divorciarse varias veces, v como en serie, con personas ricas.

La Sexualidad tecnificada

La imagen de la mujer atrae generalmente al hombre (hombre : posible
cliente comercial); en menor grado, la imagen masculina atrae a la mujer
asimismo, posible cliente). Incluso, algunas veces, la mujer sirve de reclamo
de la propia mujer como modelo a imitar. Todo un mundo gravita en torno
a estos postulados. Por medio del cartel publicitario, del cine, de las foto-
grafías especializadas, de la prensa llamada "del corazón", todos ellos fun-
dados en el atractivo de la mujer, se venden bolígrafos, aspiradores, jabones,
perfumes, novelas, joyas, laxantes y cigarrillos. Estas actividades de compra-
venta suponen la noción de fabricación y técnica apropiada. Esto le interesa
básicamente a un tipo de sociedad burguesa e industrializada, que sólo vive
pendiente de sus problemas. Se trata de vender y no de distribuir. Para ello
se estudian exhaustivamente los reflejos del espectador y del hombre de
la calle, que además lee periódicos y revistas ilustradas. Los especialistas
calculan hasta que punto atraen las miradas (en cuánto tiempo y con que
intensidad) esas dos chicas que muestran las ventajas de tal cerveza dejando
admirar de pasada y como distraídamente su ceñido pullover. Otros estu-
dian mediante encuestas el atractivo de la mujer rubia en un país donde
predominan las mujeres morenas. Los discos presentan cada día unas por-
tadas más atrevidas, con el consiguiente aumento de sus ventas, v los libros
populares adoptan las cubiertas más provocativas bajo el pretexto de Ser
i dibujos artísticos. Las películas muestran situaciones menos equívocas cada
vez, y los periódicos y las revistas frívolas adormecen a los lectores contando
fáciles indiscreciones sobre los más diversos amores de las mujeres-ídolo de
nuestros días.

En fin, todos los medios para provocar a las masas han sido experimen-
tados, medidos, clasificados y juzgados estadísticamente, según su grado
de excitación electiva. De todas maneras, esta técnica del reclamo erótico no
tendría éxito sin un clima propicio peculiar. De íorma más o menos incons-
ciente, los órganos informativos, prensa, radio y television, bajo apariencia
de curiosidad y noticia, nos están preparando para ser víctimas de una se-
xualidad tecniíicada y por lo tanto dirigible desde un tablero de resortes
adecuados. Están hablando continuamente de la "radiante felicidad de X",
del "estruendoSo éxito de Y", de los "viajes de Z", del "divorcio de N", etc.

El mecanismo erótico ha resultado ser el más eíicaz entre los diversos
medios de dominar al hombre-masa. Por eso se emplea con pleno rendimiento,
mediante su tecnilicación e incluso su industrialización. Para comprobarlo,
como ya hemos dicho, basta con salir a la calle.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

La calle de nuestros días y la Sexualidad

Los carteles y escaparates dominan la calle de hoy. La mirada encuen-
tra reclamos en las más diversas imágenes con la peculiar fascinación ma-
croscópica a que nos tiene acostumbrados le cine en sus primeros planos-

Pero el principal instrumento de atracción lo constituye la publicidad visual
de la mujer. La mujer accede a ser instrumento v ob'eto e incluso interme-
diario permanente, entre el atractivo espontáneo y el reclamo artificial. La
primera característica de un ob`eto es su artificialidad; or lo tanto. la mujer
objeto del mundo publicitario se transforma en algo artificial. LOS cabellos
eran postizos o teñidos, usará pestañas artificiales, llevará las cejas maqui-
lladas, su rostro aparecerá completamente sofisticado; es decir, enmasca-
rado. Los párpados sombreados darán un nuevo sentido a su mirada y la
depilación y las cremas harán el resto. La boca ha tomado en el maquillaje
una importancia extraordinaria: es actualmente un auténtico "espejo del
alma", título antaño ostentado por los ojos. Se evidencia un paso de la mujer
hacia la hembra o hacia la mujer-objeto. Esta ambigüedad y sofisticación
de la mujer-publicidad se comunica poco a poco, bajo una velada forma
de ósmosis, al mismo concepto de amor.

La publicidad callejera, utilizando la mujer-objeto como reclamo, nos
infunde un nuevo sentido de la sexualidad. Gracias a ello asociamos, predo-
rizinantemente, el concepto "sexo" al concepto "mujer". Por otra parte,
la pulsión sexual no encuentra mejor medio de excitación que esta mujer-
objeto, o sexo-objeto que, al mismo tiempo, se ofrece v aparece como algo
prohibido por las normas sociales y religiosas, o simplem ente por una mo-
tivación meramente económica.

LA SEXUALIDAD EN LOS TIEMPOS ACTUALES

LA MORAL Y EL COSTUMBRISMO SEXUAL EN LA ACUTUALIDAD

La sexualidad, como hecho humano, esta supeditada a la Historia por
cuanto el hombre es un ser histórico. Por lo tanto, experimenta el movimiento
pendular típico de los hechos históricos.

El seXo primitivo y Sus manifestaciones tenían una eXpresión libre vç
Abierta. La misma civilización, en la que el hombre evolucionaba, fue ce-
ripinclo y aprisionando lo SeXual hasta llegar a transformar esta realidad
humana en un auténtico tabú. Esa transformación, que duró siglos, desvir-
tuó la seXualidad de tal manera que dio paso a diversas desviaciones y a
muchos complejos de culpabilidad. De esta forma, lo seXual se convirtió
en tema obsesivo, sobre todo en aquellas culturas que habían estado some-
tidas a una represión mas intensa de su seXualidad.

Lo que hacía más difícil la situación creada era el desconocimiento Casi
absoluto de todo lo concerniente a la sexualidad. El conocimiento de ello
Sólo ha sido posible, como veremos luego, gracias al progreso de dos ciencias
basicas de la realidad humana: la biología v la psicología. El carácter obse-
sivo de lo seXual, fruto de un auténtico mecanismo de defensa contra una
represión deshumanizadora, dio pie a que las cuestiones seXuales llegasen Aç
hoy a ser estudiadas con más intensidad que nunca v que planteasen nume-
rosos problemas al respecto.

Más difícil sería pronunciarse acerca de si el impulso seXual imprime
una huella en la civilización actual con mas fuerza de lo que pudo hacerlo
en tiempos pasados. Lo que es cierto es que todo el mundo espera una sexua-­
lidad cultivada, libre de represiones anómalas v de visos supersticiosos, y
abierta de nuevo a su auténtico papel: respuesta corporal a un fenómeno
afectivo o amoroso.

Naturalmente, hay que admitir que las manifestaciones instintivas en
general, y en especial la sexual, han experimentado un notable cambio.

El mismo apetito nutricio está biológicamente condicionado y, sin embargo,
a forma de comer ha sufrido un cambio extraordinario desde los primeros
tiempos. Asimismo la manifestación sexual ha perdido intensidad y crudeza.

Del mismo modo que nadie que posea un mínimo de cultura come con los
dedos, tampoco a ningún dirigente de empresa se le ocurrirá pedir "derecho
de pernada" a sus subordinados. Esto parecería hoy tan inconcebible como
a finales del siglo pasado hubiera parecido la libertad que actualmente
gozan los jóvenes de ambos sexos. Sería, no obstante, erróneo deducir de
ello que la influencia del impulso sexual en la humanidad contemporánea
es menor de lo que fue en precedentes épocas.

Nos dice la conocidísima ley de Gay-Lussac que un gas ocupa la forma
del recipiente que lo contiene. Asimismo, todo impulso humano experimenta
cambios de configuración en su aspecto exterior de acuerdo con las normas
propias de la sociedad en que debe manifestarse, sin que ello implique, ni
mucho menos, una disminución de su energía. Lo que ha perdido el impulso
sexual en fuerza y agresividad exterior,. lo ha ganado sobradamente en ex-
tensión, informando ampliamente los más diversos aspectos de la conducta
humana. Esta infiltración difusa del impulso sexual es, probablemente, lo
más característico de nuestra época en esta materia, de tal forma que, al
analizar las motivaciones de la conducta humana y los distintos aspectos
de nuestra civilización, hallamos con sorpresa, la fuerza biológica del impulso
sexual donde menos la esperábamos.

Una de las primeras consideraciones que se nos ofrecen al intentar aclarar
estas cuestiones es el hecho de que en nuestro sistema de vida nos hallamos
sujetos a una serie continua de incitaciones v estímulos que tienden a des-
pertar nuestra sexualidad. La relación `intersexual se va liberando poco a
poco de sus tradicionales reglas normativas, y gradualmente manifiesta su
verdadera estructura en la subjetividad del hombre, en un mundo íntimo
y personal que reflexiona y se observa a sí mismo.

El mismo estudio analítico del amor, de la afectividad y de la Sexualidad
(o sea, la creciente pérdida de distancia del hombre con respecto a sí mismo
y a los demás), se ha desarrollado en forma extraordinaria y se concierta
actualmente en el concepto pansexual del hombre, proporcionado por la
divulgación de las teorías psicoanalíticas y por las estadísticas de temática
sexológica. Los tratamientos psíquicos, proporcionados por la psicoterapia
y la psicología, la educación sexual, los consultorios matrimoniales, el con-
trol de la natalidad, las clínicas de orientación infantil, la pedagogía colec-
tiva v las "human relations", reemplazan en la formación del mundo de los
instintos a las tambaleantes y pretéritas convenciones.

En la actualidad la eXistencia de un mayor conocimiento valoración
de la realidad funciona a modo de principio rector, sustituyendo el clásico
sometimiento a la "norma ética", muchas veces inadecuada a la realidad
humana. Esta situación tiene también como contraste una vertiente negativa.

Existe actualmente un supuesto en el que se basan algunos para considerar
al hombre como un ser que busca el placer y que esta autorizado a buscarlo.

Esto constituye una especie de hedonismo deshumanizador, causado por
una general exigencia a la felicidad instantánea hallada en el orgasmo y
en la llamada "potencia seXual". Es, por otra parte, un peligroso escapismo
a través de una evasión sensorial y epidérmica, algo que al buscarse en la
superficie de nuestro vivir nos aleja de la profundidad que debe tener una
persona bien integrada.

Debe considerarse que esta reducción de la sexualidad a sus elementos
de placer es resultado del profundo influjo de la concepción psicobiológica
del hombre, que ya comenzó con Nietzsche v que en la época actual termina
con Kinsey. Al lado del éxito económico, el éxito Sexual ha llegado a ser
una exigencia vital casi impuesta por las propagandas erotizantes. Hay una
especie de angustia por el orgasmo v un miedo social a la impotencia o a
la frigidez. Todo ello es muy significativo, porque implica una Sexualidad
comercializada concebida como "consumo" o "hobby", e incluso como forma
de llenar el tiempo libre.

Ejemplificando lo dicho con hechos concretos puede decirse que en
Norteamérica esto ha cristalizado en la general v socialmente aceptada
orma de relación intersexual llamada "petting", que se manifiesta en la
juventud de ambos sexos y que es una forma lúdica de actividad sexual
consistente en la provocación del orgasmo sin implicar el coito. Desde Norte-
américa, el "petting" se ha extendido a toda la civilización llamada occidental.

Así, pues, podemos resumir lo expuesto diciendo que el "ahora del sexo"
está ceñido por dos vertientes: una positiva, de liberación madura y ade-
cuada, y otra negativa, deshumanizada v destructora. Naturalmente, el
camino a seguir debe ser el afianzamiento de la vertiente positiva v la liqui-
dación de la negativa, mediante una integración de lo sexual en lo personal
a un nivel de plena madurez v responsabilidad.

La mejor demostración de lo expuesto hasta aquí será la presentación
de una serie de hechos concretos acaecidos en nuestro mundo actual, que
la vez son las más claras manifestaciones de la moral sexual que no es otra
cosa que la generalización del más abigarrado costumbrismo en lo refe-
rente al sexo. La moral sexual (del latín "more", costumbre) es el conjunto
de normas socialmente aceptadas que regulan la conducta de los hombres
en el aspecto sexual v recopilan las más variadas costumbres de las diversas
sociedades de nuestro tiempo.

No obstante, los diversos escándalos públicos en materia sexual demues-
tran un tipo de moral que se oficializó sin la menor convicción, mientras
que, por otro lado, gran parte de la juventud, privada de una pedagogía
sexual adecuada, se inicia en los avatares de la conducta sexual a través de
la prostitución. El acceso al desnudo se democratiza más cada día. Es un
buen atractivo publicitario y bajo diversas etiquetas se le encuentra en el
cine, en la moda y en los espectáculos de "variedades".

Una de las revelaciones fundamentales de la obra de Kinsey es que el
86 % de los adultos viven en ruptura permanente con el código moral que
fingen aceptar o que a veces ellos mismos imponen. La sexualidad actual
tiene un peligro nuevo, que se podría llamar, como en economía, inflación.

La publicidad, la literatura, el cine, la fotografía especializada, el espec-
táculo "sexy", etc., van transformando poco a poco a la sexualidad en algo
obsesivo, larvado v sin posibilidad de satisfacción en muchas ocasiones.

Podría decirse que hemos llegado a la era del "homo eroticus". Pero resulta
más problemático discernir si se ha llegado a la conquista de una libertad
más plena v humanizadora o a una nueva esclavitud deshumanizada. Aquí,
sólo nos limitaresmos a presentar hechos mas o menso rodenadamente
dejando al lector la adopción de una respuesta personal y concreta sobre la
disyuntiva presentada: libertad o esclavitud. Formar opinión o enjuiciar
algo preparando un veredicto personal Supone previamente una gran serie
de datos informativos tomados de hechos concretos. Este trabajo es el que
vamos a realizar aquí en ayuda de esta actitud.